domingo, 28 de enero de 2018

ANOTACIONES



El beso de Klimt en un muro devastado de Siria. Gamma Azzam



Una voluntad férrea puede mover montañas, pero el corazón de la piedra permanecerá inalterable. 






domingo, 14 de enero de 2018

LA HIDRA DE LERNA

"No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas"

Piedad Bonet

ro_rub


Fui uno de los nueve trabajos de Hércules. Pero los escritores no contaron toda la verdad, quizá por no despertar la rabia de Hera, la esposa a la que Zeus , padre de Hércules, había sido infiel con una pobre mortal, Alcmena, su madre.

La fortaleza de Hércules no fue siempre sino la máscara tras la que esconder la infinita bondad de su corazón. Por eso, solo quiso, desde que tuvo noticias de su empresa, salvarme de mí misma, liberarme de las nueve cabezas que coronaban mi vigoroso cuerpo de serpiente, aniquilar el hedor que se extendía como un cáncer silencioso dentro de mí, curarme de la soledad del monstruo.

Por eso Hércules cortó las nueve cabezas, que fue cauterizando con el fuego purificador de su antorcha, asegurándose de que nunca volvieran a crecer. Al principio, pareció darme muerte, aplacando así la ira de Hera. Pero he de reconocer que Hércules me curó, aunque ahora no pueda reconocerme en las imágenes de los charcos; aunque ahora acaricie con tristeza el surco que dejó su espada en mi cuerpo; aunque ahora experimente por primera vez el miedo que veía reflejado en la mirada de mis víctimas; aunque ahora sepa al fin de la fragilidad humana que algunos llaman dolor, otros, los más osados, amor.


viernes, 1 de diciembre de 2017

UN MONSTRUO VIENE A VERTE


"Ahora lo único que tienes que hacer es hablar con el corazón"

Palabras del tejo en Un monstruo viene a verme




Fotograma de "Un monstruo viene a verme"

A Jorge y a Luz

He puesto veinte colchones sobre el guisante que arruina nuestros sueños. Te he construido una carpa del Ikea para que te sintieras como Jonás en la barriga del cetáceo. He atado un fino hilo desde tu mano hasta la mía que atraviesa el abismo de un pasillo a media noche. Te he cantado las canciones de la infancia y te he entregado talismanes protectores. Todo en vano. Tus fantasmas son más fuertes que mis armas. Tus temores arden fieros en el fuego de mis noches.

Pero de ti he aprendido que hay miedos de colores: azules, verdes, lilas... y que los más peligrosos son siempre los de color negro porque se alimentan de lo que somos. También he sabido que los miedos se pueden domar y en esa noble misión radica la auténtica grandeza de nuestro valor. 

Tú ya has hecho prisionero a tu miedo. Es gordo y negro, tan negro que ni siquiera se le ven los dientes cuando sonríe como hacen los malos de tus cómics. Y aunque él aún no lo sabe, ya le tienes la batalla ganada. Esta noche ha llamado a nuestra puerta y, por primera vez, has decidido plantarle cara. Sé que este es el comienzo de una de las batallas más decisivas que habrás de librar en en una vida que, te auguro, larga y llena de victorias. Nunca abandones tu empeño de superarte cada día porque de las derrotas que atesoramos en las primeras batallas se nutren cada una de las victorias del futuro. Hijo mío, sal ahí fuera y lucha porque el mundo en el que vivimos, desde hoy, está en tus manos. 

Y no olvides que el miedo es necesario. Tú me crees valiente porque no me he doblegado ante la muerte ni ante la enfermedad. Me crees valiente porque cruzo los pasillos a tientas cuando están oscuros. Me crees valiente porque mi misión es defenderos de los dragones y los enemigos que os acechan. Pero, a veces, yo también tengo miedo. Me asusta el sonido de las ambulancias que atraviesan nuestra calle. Y el sonido del teléfono a media noche. Me asustan algunas cartas sin remite. Pero el miedo también es necesario. Recuérdalo siempre: necesitamos nuestro miedo para seguir vivos, para saber de dónde venimos, para no cejar en el empeño de ser mejores, para vivir la vida con toda la intensidad con la que se nos ofrezca. 

Te quiero, hijo mío.



domingo, 19 de noviembre de 2017

MILAGROS

"Todos estamos heridos,
inesperadamente heridos,
tocados muy adentro
por el báculo amargo
de lo visto"

Miguel Sánchez Robles, ¿Dónde estará la vida?


cultura inquieta


A Juange

Lo contarás con los años
cuando ya nadie vea
la tristeza y el agradecimiento 
de tus ojos lunares

Buscarán en tu carne irredenta
una cicatriz
acaso el rastro inerte
que deja siempre la lanza 
la llaga elocuente
sobre la gastada piel
que transpasa la sábana 

Tú cerrarás los ojos un instante
el mismo segundo que alerta
de lo poderosa y lo frágil 
que es la vida del hombre 
y abrirás las manos
sin otra prueba 
que la fe 
del que asume 
en un solo golpe de suerte
el insondable misterio 
del sepulcro vacío. 




miércoles, 8 de noviembre de 2017

FRÍO

"Como quien lee en un renglón tachado
el arrepentimiento de una vida,
con tesón, con piedad, con fe, aun con odio"

Claudio Rodríguez 



ro-rub

Ya sé el porqué de este frío a cuchillo
lascivo y certero como la muerte
huidizo y triste 
como tus ojos

Porque ya no hay leña 
con que encender la sangre
ni oropeles falsos 
que nos devuelvan 
el deslumbre breve
del siempre gana
de un mal trilero

Porque el invierno acecha 
y estamos solos
marcados a fuego
por la voraz mordida
de un sueño imposible
de eternidad 

Porque hemos crecido 
y tu dolor de hombre
se me detiene
hondo en el pecho
como cuando de niños 
yo contemplaba 
impotente y muda
el primer azote 
con el que tú pagabas
las travesuras torpes
de quien aún no sabe
las multas que pone
tanta inocencia 
a la alegría.



domingo, 8 de octubre de 2017

TRUCO O TRATO

"Tristeza, escarabajo 
de siete patas rotas,
huevo de telaraña,
rata descalabrada,
esqueleto de perra:
aquí no entras"


Oda a la tristeza, Pablo Neruda

A Queta


Viaje de estudios 2014- Grecia



La muerte, que siempre es de los otros
clava su aguijón envenenado 
en la lengua de los que la sobreviven
nos deja en la garganta 
el frío espasmo del silencio
el miedo insomne a que amanezca
la eterna culpa de sabernos vivos

La muerte, disfrazada de sí misma
engaña nuestras infantiles ansias
tras el truco o trato de los juegos
como si pudiéramos elegir
un trato que te salve
más allá del recuerdo indemne 
de aquellos días en los que
ser feliz fue tan sencillo
que hoy nos desgarra nuesta inocencia.



domingo, 27 de agosto de 2017

FINAL DEL VERANO


Tate



Es difícil saber a quién me dirijo esta noche: junto a la misma almohada que usabas de bebé, se extiende tu pelo mezclado de arena, sudor y vómito. Alguien llamó y corrimos hasta la playa sin presentir en ningún momento la  desolada imagen que nos brindarías. La primera mordedura adolescente en mi corazón de madre. Vomitar cada uno de los años en los que fui  la madrastra mala de tu cuento. Arrancarme el dardo envenenado de tu rabia y de tus hirientes acusaciones. Sacudirme la arena de cada noche de insomnio. Lavar la culpa y la responsabilidad de la muerte de tu padre. Y como entonces, desear y temer al mismo tiempo que llegue mañana. 

Mañana acaba el verano para ti. Abandonas en esta playa el último mes de tu inocencia - solo sabrás calibrarlo con los años-. Mañana asistirás inerme al final de los días de sol y mar, donde respirar era tan sencillo como el vuelo de una gaviota. Mañana despertarás y serás otra. Comprobarás por primera vez que la vida iba en serio. Habrás envejecido muchos años en una sola noche y, al despertar, sentiremos el crujido que corta nuestro cordón umbilical, mi propia prolongación en ti. Mañana buscaré detrás de esos ojos desconocidos un pequeño atisbo donde reconocerte, cualquier señal que me haga creer que aún sigues ahí. Mañana toca recoger los restos del naufragio, recomponer los muros y, con mucho dolor, volver a empezar.