Apenas mostró pudor al confesar el primero de los sueños que era aún capaz de recordar: siempre le gustaron las princesas, reconoció de inmediato. Después vinieron otros, menos amables, más confusos, relatos archivados puntualmente en un expediente demasiado extenso para una sola vida. Pero desde hacía varios meses sabía que no jugaba limpio escamoteándole a su siquiatra aquel sueño. Al principio pensó que era inofensivo, tan solo un sueño inconcluso que llevaba repitiéndose varias noches: Amazonas, sus princesas de antaño se habían convertido en terribles Amazonas. Cada día recordaba algún detalle más de ese extraño sueño. Sentía pavor de seguir soñándolo. Se mantenía despierta durante días hasta que, extenuada, caía rendida, ajena por completo a sus peores presentimientos. Aquella ocultación inocente se había convertido en su gran secreto mientras la imagen no apareciese completa. Una mañana, al despertar, recordó el detalle definitivo de aquel último sueño: el pecho cauterizado sobre el que la altiva Amazona apoyaba su arco, libre por completo de todo obstáculo. Y entonces sí, aquella tarde contó su sueño con todo lujo de detalles y supo que, definitivamente, nada podría hacer aquel esmirriado siquiatra ante aquella frágil mujer que había decidido ser la heroína de, incluso, sus peores pesadillas.

La palabra amazona entre los griegos clásicos procedía de la etimología popular "a+mazos" (sin pecho), relacionado con la leyenda que decía que las Amazonas se cortaban o quemaban el pecho derecho para usar el arco con más libertad. Aunque no hay indicios de esta práctica en las obras de arte, lo cierto es que el pecho derecho aparece con frecuencia cubierto.
ResponderEliminarLas historias de las Amazonas siempre me parecieron fantásticas... Pueblo de mujeres, independientes y valerosas. Y que defendían con pasiones y estrategias sus dominios y sus ideas.
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Muchas mujeres que conozco, querida A., tienen algo de Amazonas. Gente que sabe encarar la vida con esa mirada altiva y valiente que imagino en la protagonista de esta historia. Seguro que a ti también te vienen a la memoria retazos de vidas de mujeres amazonas
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