MICRORRELATO
"Quizás mañana
Amanezcas diferente,
Simplemente como eres
Como yo te inventé,
Y, de ese modo,
Todo siga como siempre"
Cantabella, J., "Sin crimen, con castigo"
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| Natasha Gudermane |
-¿Dónde se había metido la maldita habitación? Revisó el número de la tarjeta. Volvió tras sus pasos un par de veces. Nada. Allí estaba él, sin abrigo, sin cartera, sin teléfono, agarrado como un náufrago en mitad de la noche a la tarjeta de una habitación que acaba de tragarse la tierra.
Probó suerte en los números anteriores y posteriores. El 204: leves toques con los nudillos, silencio por toda respuesta. El 206: la luz se puso verde al primer intento.
- ¡Cuánto has tardado! -le grita una voz desconocida a través de la puerta del baño. Unas manos de largas uñas rojas le cortan el paso deslizándose a través de su pantalón. En los pocos segundos que tarda en girarse, todas las mujeres de su vida pasan por su cabeza como en esa película de la que hablan los pocos que han regresado de la muerte. Se demora en el espacio que media entre sus manos y su rostro y como un suicida inconsciente, se lanza a los ojos procelosos de aquella rubia descocida que le susurra obscenas palabras de amor.















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