domingo, 12 de octubre de 2014

MATRIOSKAS


A Felipe, que me regaló la primera


"El secreto de la poesía pertenece
más al náufrago que al navegante"

Julia Otxoa


Lara Pintos

Desde que tengo uso de razón me gustan las metáforas. Me seduce el juego infinito de nombrar ciertas realidades utilizando términos imaginarios: la construcción de un lenguaje extremadamente potente que dota de poder a quien sabe usarlo. Otras veces, me sirvo de imágenes en este proceso tan fértil de reflejar mi complejo discurso en superficies diferentes a las de las huidizas palabras. Quizá por eso me gustan tanto los elefantes. Los tengo a todos reunidos en una caja que amenaza con una pronta rebelión por sobrepoblación. Junto a ellos, un nuevo inquilino, desde hace unos meses, empieza a ocuparar los pocos espacios libres de mi habitación: las matrioskas.

Su proceso de construcción es delicado: las matrioskas suelen estar hechas de madera de tilo dada su ligereza y su textura. Los árboles son talados por el mes de abril y deben ser procesados durante al menos dos años. Todas las piezas de una matrioska se deben construir a partir del mismo bloque de madera ya que cada uno de ellos posee determinadas características que lo hace único. Este proceso de fabricación artesanal unido a este bello cuento que leí del poeta búlgaro Dimiter Inkiow las dota de magia inigualable. Dice así:

Un carpintero ruso llamado Serguei crea a partir de un trozo de madera espléndido una muñeca a la que decide llamar Matrioska. Un día, la muñeca le confiesa su soledad y su necesidad de tener hijos. Serguei le explica que tendrá que abrirla y sacar madera de ella y le advierte de lo doloroso que resultará el proceso. Ella accede y el carpintero  talla una réplica más pequeña a la que llamó Trioska. Pero el instinto maternal se apoderó también de Trioska y Serguei accedió a tallarle una hija que llamó Oska. Oska quiso también descendencia, pero el carpintero comprobó que apenas tenía madera y que como mucho podría hacer una muñequita diminuta más a la que bautizó como Ka. Entonces, metió a Ka dentro de Oska, a Oska dentro de Trioska y a Trioska dentro de Matrioska. Un día, misteriosamente, Matrioska desapareció y Serguei quedó desolado.


¿Me convertiré yo -me pregunto mientras pienso en la histeroscopia y desarmo mis muñecas- en una gran Matrioska que nada alberga en su interior? ¿Se multiplicará con el paso de los años el vacío de esta tarde en un eterno eco sin respuesta? Y sigo vagamente ese discurso mientras recuerdo la época en la que todos me llamabais Ka y continúo casi sin darme cuenta con el juego de siempre, y meto a Ka dentro de Oska, a Oska dentro de Trioska y a Trioska dentro de Matrioska... Y la vida, de repente, vuelve a ser tan sencilla para mí como la del niño que, confiado, coloca la última pieza de un puzle que creyó imposible de acabar.



3 comentarios:

  1. KA!
    Tú, y el poder de la palabra. La "fuerza vital" que te acompaña.
    (Ya decían los egipcios que era un componente divino del espíritu humano, el que logra la inmortalidad.)

    ***
    OSKA, TRIOSKA, ... Suenan entre el insulto gordo y el ruso, lo que dicen los soldados danzantes mientras hacen saltos espectaculares, todos a la vez, con sus botas brillantes y sus casacas rojas.
    O a Tolstoi, que para mí es un escritor entrañable.

    ***
    MATRIOSKA, matrona, madre, María... La delicadeza.
    ***
    Creo que tienen que ser impares. Así que a la de la cola la llamaremos A. (Y de madera del tilo)

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  2. Estos son días de evaluaciones. Me gustan especialmente las evaluaciones iniciales, son importantes, tú lo sabes, se toman muchas decisiones y se conocen datos determinantes de nuestros alumnos. Pero hay días en los que uno vuelve a casa con el estómago encogido: de repente, descubre el auténtico drama que se esconde detrás de algunas vidas. Al día siguiente, cuando los vuelves a ver en clase, entiendes muchas cosas, disculpas tantas otras. Y te sientes agradecida un día más por esta profesión tan hermosa y tan difícil.

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  3. Esta tarde he estado "hablando" por wasap con la madre de una alumna de hace unos años. Y me recordaba agradecida cómo me había portado con su hija... Que siempre me estarían agradecidos ella y su familia.
    Estas cosicas emocionan.
    ***
    Y sí, qué difíciles las vidas de algunos niños. Qué suerte que te tengan!

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