viernes, 6 de febrero de 2015

MICRORRELATO

"Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre"

Neruda, P. "Walking around"




La primera vez fue uno, un único sobre de un color blanco nacarado que entregó con más vergüenza ajena que pena. El problema estalló cuando el precio de la minuta empezó a crecer de forma inversamente proporcional al progreso de su enfermedad y no hubo manera de conseguir a tiempo aquel otro sobre de billetes entreverados con la pena, el miedo y el dolor que esconden algunos diagnósticos. Acababan de poner precio a su cabeza y toda la ciudad amaneció plagada de carteles con la imagen de su rostro repetida hasta el hastío. Ya no disponía  ni siquiera de unas horas más para conseguir el dinero. Había apurado su tiempo. Cerró los ojos y se dejó llevar. Aquel infierno de la sanidad privada se desmoronó al instante como un viejo edificio abandonado. El polvo tardo en posarse segundos, tal vez días o años - nunca se sabría en ese nuevo espacio-tiempo- y fue dando paso a la sala de reanimación de un hospital público donde el mismo Dios en persona era el encargado de darle la bienvenida a cada uno de los que iban llegando a aquel cielo que, ahora lo sabía, era el último reducto del planeta sin privatizar.


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