"Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?"
Jorge Luis Borges
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| Alfonso X, "Libro de los juegos" |
Vendía sueños a domicilio. Sueños pequeños, de los de andar por casa; omnipotentes como los de los dictadores; imposibles, que eran siempre los más caros. Los que más le gustaban eran los de los niños, salvo las noches de pesadillas que tanto hastiaban a los adultos. ¡Qué sabían ellos de dragones que cobran vida y de muñecos descabezados que susurran palabras en una lengua extraña! Dominaba cada una de las emociones humanas, desde el sentimiento más noble al más abyecto.Tal vez por eso era requerido hasta en el ultimo rincón de la ciudad.
Un día, fue llamado a palacio por el sirviente del rey. Su señor se había enamorado de la mujer de su consejero y llevaba días sin poder atender a sus obligaciones. Quería saber si alguna noche había aparecido en sus sueños. Cuando estuvo frente a él, rompió su silencio ante las amenazas del monarca y le confesó que más de una noche había entregado sueños prohibidos en la casa del consejero. Tocado en lo mas profundo de su curiosidad, el rey decidió actuar por su cuenta y vestido con los ropajes del vendedor, consiguió llegar hasta los aposentos de su consejero. Lo encontró cabizbajo, preocupado por su esposa. Desde hacía tres días, una extraña enfermedad se había apoderado de ella: no quería dormir y había abandonado todo interés por las cosas mundanas. Andaba desconcertada de un lado a otro de la casa, intentando luchar contra el sueño. -¿A qué tenía tanto miedo? - le preguntó el marido al falso vendedor de sueños. Éste no supo qué responderle.
Días más tarde, el cuerpo sin vida del monarca apareció junto al cadáver de su consejero. El consejero, que se soñaba rey, mató al rey, que se soñaba amante; y la amante, que temía a sus sueños, mató al consejero cumpliendo así las predicciones de sus peores sueños: convertirse en la esposa de un vendedor al que el pueblo, que no perdona vivir de sueños prestados, acabaría matando por impostor.

Cuento trágico!
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Hay muchos sueños que parecen reales, muy reales. Y cuando despiertas sigues con la congoja, o con la alegría que no existe.
He pasado parte de la tarde releyendo tu blog, entradas de años pasados, y vuelvo a pensar que es un tesoro. Un gran tesoro. Cuánta vida, pasión, sentimientos, inquietudes, imaginación, miedos, certezas, dudas, ... Cuántos días, qué bellas palabras, qué citas tan bien elegidas, qué imágenes.... Van pasando trocitos intensos de tu vida, de tus lecturas, a la que me he ido asomando. Y me gusta estar un poquito contigo.
ResponderEliminarGracias, siempre, por tus comentarios generosos.Gracias por tu presencia constante. Gracias por esa voz que espera incluso detrás de mis silencios.
ResponderEliminarEs cierto que detrás de todo, hasta de lo que invento, hay tanta carga vital que, a veces, me agoto y necesito distanciarme de mí misma. En esos días, paso de puntillas cerca del blog y miro de reojo mientras me dejo llevar por el trajín diario de las clases, las actividades de mis hijos, el deporte... Pero ¿sabes qué? esos días se repiten idénticos unos a otros, a veces, hasta tengo la sensación de que es otra quien los vive, mientras yo espero aletargada hasta que, de nuevo, se hace la luz que me permite vivir mi vida, otras vidas.