sábado, 23 de mayo de 2015

PREDICCIONES


"Existe la alegría, pero duele;
Tendrás que conseguirla.
Y cuando la consigas, tendrás miedo"

Andrés Neuman 






Estoy mucho mejor, pero en cualquier momento puedo empezar a llorar como rompen las tormentas de verano y sorprenderte en pleno baño, o tal vez paseando sin paraguas y con chanclas, convertido sin saberlo en un personaje escapado de otra estampa, como el que se equivoca de puerta y entra en una casa que no es la suya y besa a una mujer que no es la suya y el niño que nunca tuvo le dice papá. Mira que puedo romper a llorar y quizá mis lagrimas convoquen tristezas antiguas y para entonces ni tú ni yo sepamos ya restañar la herida como no se puede los días de lluvia sellar los orificios por los que las alcantarillas vomitan el cieno legamoso que esconden las aceras. Puedo empezar a llorar o, tal vez, cierre los ojos, apriete los labios y espante el llanto con ese gesto distraído que tan bien conoces mientras tú comentas, ensimismado en las noticias, que el hombre del tiempo erró su predicción de lluvia un día más. 





6 comentarios:

  1. Si empiezo a llorar, he comprobado que cada vez me cuesta más trabajo dejar de hacerlo. Y es que ya puesta, lloro por todo. Y me vienen todas las tristezas juntas. Así que después de horas, tengo el mal del lloro. Dolor de cabeza, de ojos, de alma, hipidos...
    Apago con rapidez cualquier película que me huela a lluvia. Me informo bien por críticas y amigos si voy a ir al cine. Casi hago lo mismo con los libros. Y hasta con los telediarios.
    Me mentalizo para no llorar. Todo los más, si se me escapa una lágrima.

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  2. Me gusta eso de que "ya puesta, lloro por todo". Las lágrimas tienen un poder catártico.
    Pero no solo las lágrimas producidas por la tristeza, también las producidas por la alegría cauterizan muchas heridas. Mi hermana, mi madre y yo formamos, en este sentido, un equipo increíble. ¡Cuántas veces hemos reído hasta acabar llorando! Recuerdo una ocasión muy especial durante mi estancia en el hospital, en uno de mis ingresos mientras duró la quimio. Estábamos en la habitación mi madre y yo solas. Atardecía. Yo escribía en mi ordenador y como me había dado un poco de frío, me puse un gorro y mi madre me trajo una toquilla de esas de abuela con flecos y todo. De repente, giré la cabeza, me vi reflejada en el espejo y no se me ocurrió otra cosa que decirle a mi madre que parecía la vieja del visillo. Reímos tanto que acabamos llorando. Mi madre llegó a preguntarse si me habían puesto algo en el suero. En medio de aquel panorama y nosotras riendo. No lo hemos olvidado aún.

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  3. Yo creo que no es tan inusual llorar de risa, aunque lo contrario si, ambos son manifestaciones de un mismo sentir, ambas son necesarias pues son la válvula de escape que evita que la presión nos haga estallar, y por esta vía se consigue, relajar, distraer y hasta mejorar el estado de ánimo y por supuesto también nuestra salud mejora.

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  4. Qué risa, la vieja del visillo... Las cosas que se te ocurren. Te imagino con la toquilla, el gorro, el ordenador, las ideas ordenándose en tu cabeza, la mirada distraída. Y la imagen de la viejecita. Moderna, sí era. Jejejeje.
    Un beso desde Gran Canaria

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    Respuestas
    1. Os sigo en esta escapada también. Veo las fotos que vais colgando en el facebook. Leo los textos que S. va escribiendo y un poco de mí es como si también os acompañara en el viaje.
      Gracias.

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