jueves, 17 de septiembre de 2015

EVA


"Es duro
muy duro.
Como acampar a las puertas del paraíso
y mirar día tras día
su resplandor inasequible
a través de una ranura"

Javier Moreno

Refugiados sirios cruzan una alambrada para entrar en Hungría, cerca de Roszke


Caen las fronteras como fichas de dominó mientras la vieja Europa intenta contener los muros que la separan de la miseria y de la guerra. El miedo levanta alambradas para desalentar a las hordas que reclaman su porción de tierra prometida. Y mientras el mundo gime desmoronándose lentamente frente a las puertas del paraíso, nosotros seguimos aventando la frustración de tener que seguir defendiendo nuestro sueños. —Aquí  no hay sitio —decimos desde el otro lado a los que golpean nuestras puertas, y volvemos la vista a la letra de nuestra hipoteca, al colegio de nuestros hijos y a la monotonía de nuestras vidas. A ratos, cuando la serpiente no mira, yo sé que, arrepentida de dejarlos caer en la mentira de la tentación, escondes a su vista la suculenta manzana del bien y del mal.  




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