domingo, 27 de diciembre de 2015

DIARIO DE KA, 27 de diciembre de 2015

27 de diciembre de 2015




Se le ha caído uno de sus últimos dientes de leche y su ilusión se mezcla a partes iguales con mi tristeza: es el final de la infancia y no sé si pensar que pasó muy rápida o fue muy lenta. Lo que sí sé es que me gustaría volver hacia atrás y tener la oportunidad de criarlo otra vez intentando preservarlo de tanta tristeza contenida hasta en los barrotes de su cuna.
Esa noche me pidió dormir en mi cama. Nunca lo había hecho hasta este año: yo fui una madre de la generación del "Duérmete niño", quizá por eso envidio tanto a las generaciones del colecho. Cuando estaba a punto de cerrar los ojos, me pidió que le escribiera una carta al Ratoncito Pérez para indicarle que, aunque no estaba en su cama, se le había caído un diente. Escribí aquella carta y le hice un croquis detallado de aquella casa que estábamos a punto de abandonar y en la que quedarían atrapadas para siempre las infancias de mis hijos y los años más terribles de mi vida. 


3 comentarios:

  1. No sabes cómo te entiendo, yo también fui una madre del " Duérmete niño", no me explico como pude dejarlo llorar. Mi bebé ya es un adolescente y aunque sé que me necesita más que nunca, echo de menos todas esas ilusiones: el Ratóncito Pérez, la noche de Reyes...

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  2. Qué difícil es ser madre. Qué complicado acertar. A merced de las corrientes de los tiempos que nos tocan, hacemos lo que podemos, lo que sabemos. Y valoramos a nuestros padres justo en el momento en el que tenemos hijos; solo entonces nos miramos agradecidos en ellos y empezamos a entender.

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