"Observad cómo se queman los barcos... Esa es la única razón por la que debemos vencer, ya que si no ganamos, no podremos volver a nuestros hogares. Debemos salir victoriosos en esta batalla, ya que solo hay un camino de vuelta y es por el mar. Caballeros, cuando regresemos a casa lo haremos de la única forma posible, en los barcos de nuestros enemigos”.
Manuel Campuzano, Alejandro Magno. La excelencia desde el liderazgo
A Jam, por nuestro viaje inconcluso
Cuando las luces del salpicadero
nos alarmen con un amarillo intermitente
detengamos el instante fugaz
en el que la derrota se abre clara
como una aparición
en esas esas inciertas noches de lluvia
en las que fracasar
se convierte en nuestro horizonte más seguro
Aceleremos hasta quemar las naves
hasta que la luz roja
proyecte en nuestros rostros
las letras inmóviles
de un "alto" en el camino
Paguemos nuestra multa
con esa nueva cuota de inocencia
si es preciso
y partamos de nuevo tras el sueño
inalcanzable de los vivos.

Difíciles batallas las que demandan quemar naves, no creo que sea el fracaso lo que hay en el horizonte de una lucha tan valiente.
ResponderEliminarA los viajes inconclusos hay que hacerles tiempo. Aunque no concluyan nunca, eso los hermana con el sueño inalcanzable de los vivos; habrá que retomarlos.
Un fuerte abrazo Carmen y buena semana.
Me encantan los viajes inconclusos, y los pendientes, y los que aún no sabemos que vamos a realizar.
ResponderEliminarUn abrazo grande
De viajes, querida Carmen, hace días te quiero responder estas líneas para que sepas que si un dia te animas a cruzar el Atlántico, tienes un hogar en mi casa. Aunque no será por mucho tiempo pues en unos años espero ser yo la que cruce el mar para irme a vivir a la tierra de mis amados avis.
ResponderEliminarVeo que quitaste la carta que sigo teniendo entera en mi buzón... me siento que leo algo que no debo cuando, de vez en cuando, caigo en la tentación de releerla porque es una gran carta. Te abrazo Carmen, mujer de fuerte e indómito espíritu.