Mañana acaba el verano para ti. Abandonas en esta playa el último mes de tu inocencia - solo sabrás calibrarlo con los años-. Mañana asistirás inerme al final de los días de sol y mar, donde respirar era tan sencillo como el vuelo de una gaviota. Mañana despertarás y serás otra. Comprobarás por primera vez que la vida iba en serio. Habrás envejecido muchos años en una sola noche y, al despertar, sentiremos el crujido que corta nuestro cordón umbilical, mi propia prolongación en ti. Mañana buscaré detrás de esos ojos desconocidos un pequeño atisbo donde reconocerte, cualquier señal que me haga creer que aún sigues ahí. Mañana toca recoger los restos del naufragio, recomponer los muros y, con mucho dolor, volver a empezar.
“Cuando yo tenía seis años vi una vez una lámina magnífica (…) Representaba una serpiente boa que se tragaba una fiera. El libro decía: Las serpientes boas tragan sus presas enteras, sin masticarlas. Luego no pueden moverse y duermen durante los seis meses de la digestión”. El Principito. Antoine de Saint-Exupéry
domingo, 27 de agosto de 2017
FINAL DEL VERANO
Mañana acaba el verano para ti. Abandonas en esta playa el último mes de tu inocencia - solo sabrás calibrarlo con los años-. Mañana asistirás inerme al final de los días de sol y mar, donde respirar era tan sencillo como el vuelo de una gaviota. Mañana despertarás y serás otra. Comprobarás por primera vez que la vida iba en serio. Habrás envejecido muchos años en una sola noche y, al despertar, sentiremos el crujido que corta nuestro cordón umbilical, mi propia prolongación en ti. Mañana buscaré detrás de esos ojos desconocidos un pequeño atisbo donde reconocerte, cualquier señal que me haga creer que aún sigues ahí. Mañana toca recoger los restos del naufragio, recomponer los muros y, con mucho dolor, volver a empezar.
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Ese pozo profundo que parece conducir solamente hacia túneles oscuros de aguas revueltas… Culpas que desatinadamente asumimos y rebasan el dolor de la ausencia y la soledad. Poco saben muchos de la injusticia con que nos abaten los hijos mientras crecen. ¡Es tan difícil aprender a enseñarles! Aún más cuando olvidamos que jamás podremos vivir sus vidas.
ResponderEliminarJustamente por eso, querida Carmen, es indispensable pasar un trapito, todos los días, sobre ese espejo que se empaña con facilidad. Quitarle todo lo que estorba y volver a reconocernos y amarnos. Hoy te será difícil creerme, pero los hijos, con el tiempo y nuestro amor, acaban rindiéndose, agradecidos y fuertes, a la verdad de nuestra entrega.