"Todos estamos heridos,
inesperadamente heridos,
tocados muy adentro
por el báculo amargo
de lo visto"
Miguel Sánchez Robles, ¿Dónde estará la vida?
A Juange
cuando ya nadie vea
la tristeza y el agradecimiento
de tus ojos lunares
Buscarán en tu carne irredenta
una cicatriz
acaso el rastro inerte
que deja siempre la lanza
la llaga elocuente
sobre la gastada piel
que transpasa la sábana
Tú cerrarás los ojos un instante
el mismo segundo que alerta
de lo poderosa y lo frágil
que es la vida del hombre
y abrirás las manos
sin otra prueba
que la fe
del que asume
en un solo golpe de suerte
el insondable misterio
del sepulcro vacío.

Elijo este poema dolorosamente bello (¿bellamente doloroso?) para enviarte un abrazo que espera multiplicarse este año con la compañía de tus palabras. ¿Deseos para ti?, es lo que se acostumbra… ¿Buenos?, siempre, querida Carmen, aunque sabemos que a veces no hay manera de hacerlos cumplirse. Sin embargo, siendo que eres de aquellas que han aprendido a mirar las cicatrices con cariño, te veo dibujar una sonrisa que les dice: no me has derrotado.
ResponderEliminarSigamos sumando años, mujer valiente; ¡hay tanta belleza por crecer!