"El azar juega con un caleidoscopio.
Millones de cristales de colores brillan.
Y de pronto el azar de Juanito,
tintín con el cristal de Margarita.
Ya ves, en el mismo hotel"
Szymborska, W. Paisaje con grano de arena
Millones de cristales de colores brillan.
Y de pronto el azar de Juanito,
tintín con el cristal de Margarita.
Ya ves, en el mismo hotel"
Szymborska, W. Paisaje con grano de arena
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| ro_rub |
A los que seguimos siendo en algún lugar de mi memoria
Era la primera vez que se me moría un muerto que estaría condenado a seguir vivo. Después llegaron otros, que se fueron ensartando como perlas salvajes tras este nudo prieto que aún hoy me oprime la garganta. Aquellos días te lloré como se le llora a los muertos que no son de carne y hueso, de noche y a oscuras, cuando los recuerdos se quitan la mordaza y cantan con voz desafinada el aria triste de su historia. Tú, pese a la dentellada, seguiste avanzando. Años más tarde, me contaron que te casaste y que tuviste hijos y que, incluso, eras feliz. No había vuelto a verte hasta hoy, en esta cola de los últimos retardados de un hotel londinense. En esto no hemos cambiado: seguíamos siendo los últimos en desayunar. Mientras hacíamos las presentaciones pertinentes, yo miraba la cara de tus hijos buscando parecidos inverosímiles con los míos. Cuando me vine a dar cuenta, las lágrimas caían sobre la mesa de los cruasanes. Apenas pude tragar el café amargo del bufet: diez años con sus muertes reales habían caído sobre nosotros. Como una autómata traté de abandonar el comedor sin volver la vista atrás por no convertir de nuevo tu recuerdo en la más triste de las estatuas de sal.

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