desnudan las miserias cotidianas
Los alumnos, tatuados de fracasos,
evidencian la ruina de un sistema.
Los perros pasean por los jardines
Los perros pasean por los jardines
la soledad cetrina de sus dueños.
manchan nuestra conciencia con su mugre.
Las salas de espera de los ambulatorios
convertidas en los parientes pobres
de las de los aeropuertos.
convertidas en los parientes pobres
de las de los aeropuertos.
La misma piedra
la que nos hace tropezar dos veces:
la certeza de la muerte
en una cita a ciegas con la vida.

Pues sí...
ResponderEliminarSí a todas estas reflexiones que nos hacen pensar en esta mañana luminosa del viernes.
***
Me ha gustado especialmente tu reflexión sobre la sala de espera de los ambulatorios.
Siempre me impresionan las salas de espera del Morales, bullentes, con muchas personas que no sueles encontrar en tus paseos, ni en las estaciones, ni en los aeropuertos, ni en los teatros, ni en la librería, ...
Es tan cierto lo que dices. Las salas de espera de los hospitales son lugares extraños a los que uno no piensa nunca que va a pertenecer y en los que se hacen aprendizajes muy interesantes. Prefiero siempre la sala de espera de un aeropuerto: plagada de parejas, de ejecutivos, de turistas... de vida. Pero he aprendido a escuchar las otras vidas que pululan en las bulliciosas salas de los hospitales donde he pasado muchas horas de largas esperas.
ResponderEliminar