"El rey del infierno está escribiendo las iniciales de ella en el espejo como escaldaduras"
También ellos se habían modernizado, aunque seguían conservando los detalles que garantizaban la confianza en una marca: el mismo color del uniforme, el mismo calor irrespirable y, sobre todo, el mismo olor inconfundible que desde hacía unos meses incluso, se podía adquirir en un cómodo atomizador para el bolso. Leyó con impaciencia el contrato: en el apartado donde se especificaba la entrega del producto, junto a la tradicional entrega inmediata, que había sido la única forma permitida hasta la fecha, se incluía la posibilidad de una venta a plazos. Lo pensó un instante y -al tiempo que acariciaba de forma instintiva el décimo de lotería que guardaba en el bolsillo izquierdo de la camisa- marcó la casilla de la venta a plazos. Mientras se preguntaba cómo se las arreglaría para ir entregando mes a mes un trozo del alma que acababa de vender al diablo, la radio de la ambulancia que lo trasladaba al hospital más cercano seguía anunciando el número ganador, pero él solo podía pensar en su absurda costumbre de no leer la letra pequeña.

En estos días de diciembre se me agolpan de pronto todas las horas. Y en los de fiesta, hasta ayer por la tarde, he tenido conmigo al pequeño de un año que me absorbe por completo. Veo que tú también estás enredada y "aparcas" hasta horas blancas tus escritos.
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Por cierto, no me gusta nada el anuncio de la Lotería, tal vez por el personaje que interpreta al olvidadizo. Y por la mala sombra del camarero que le hace tomarse un café en medio del bullicio, solo, cuando nada más verlo entrar le debía haber dado el sobre...
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¿Mucha ironía pesimista en la entrada de hoy? Me desasosiega
A mí tampoco me gusta nada el anuncio, no hay peor manipulación que la que utiliza las emociones, pero al final cumplió su objetivo: no dejar a nadie indiferente, y ya a favor, ya en contra, todos lo vimos y nos posicionamos.
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Ysí, es que diciembre es un mes complicado. Como cruzar un desierto acompañada solo de silencio, donde lo único que importa es dar un paso más, convencida de que, detrás de cualquier amanecer, aparecerá el oasis.