Desde que le habían dado fecha, llevaba meses de intensos preparativos. Ella, que siempre se había declarado contraria a todas las convenciones, había cumplido hasta con la ultima: la lista de los más allegados, el ágape, las palabras de agradecimiento... Incluso con lo del traje había claudicado. Llegada su hora, la ceremonia transcurrió según lo previsto y como una inocente niña de comunión, cruzó la iglesia ante las miradas llorosas y emocionadas de todos los asistentes. Un ángel -susurraban las ancianas en un murmullo sordo que rompió en llanto cuando las palabras del sacerdote resonaron en toda la nave:
"Concédele el descanso eterno, Señor, y que brille para ella la luz perpetua".
"Concédele el descanso eterno, Señor, y que brille para ella la luz perpetua".

Me engañaste en esta historia!
ResponderEliminarPensé en un desenlace de cuento, una boda... Podría tener un elemento "distorsionador", sorpresivo. Pero le has dado una vuelta de tuerca.
Me tenía que haber fijado más en el cuadro de Chagall!
ResponderEliminarSoy un poco impulsiva y me lanzo a leer...
ResponderEliminar***
Como escribo desde la tableta, a veces se borran los comentarios. O no me deja escribir más. Por eso va en varias líneas.
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Besitos
La clave, a veces, está en la imagen.
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