"Porque ninguna patria
es ni será jamás la tuya,
porque en ningún país
puede arraigar tu corazón deshabitado"
Ángel González
Éramos más del número pactado. Siempre sucede lo mismo, decían los más avezados. Nos fuimos sumando a la masa informe de cuerpos, piel contra piel, sin hacer siquiera un amago de queja. El sueño prometido empezó a esfumarse en cuanto uno de los nuestros cayó de la zodiac. Hubo nervios y gritos de alarma hasta que por fin conseguimos izarlo. Las voces que intentaron alzarse alegando un exceso de realismo en la puesta en escena fueron acalladas al instante al grito de: ¡a callar, inmigrante de mierda! Después, silencio el resto del viaje y solo el ruido del mar amortiguado por el estruendo del motor. A lo lejos,alguien avistó tierra y los ánimos mermados fueron levantándose al tiempo que muchos suspiraban aliviados al divisar el chiringuito desde donde el resto del grupo nos esperaba con las cervezas en alto.

Qué tremendo bañarse en el mismo mar que engulle a cientos de personas desesperadas!
ResponderEliminarCompartimos un mismo mar. Tal vez seamos capaces de entenderlo algún día
ResponderEliminarDe ahí el juego de unos ricos que simulan ir en una patera. Lo pensé después de subir a una zodiac en Cabo de Gata: algo así deben sentirr... pero a nosotros nos esperaba el chiringuito y la cerveza fresca.