8 de enero de 2016
![]() |
| Fernando Vicente |
Ya hemos empezado a colocar libros. Junto a los libros van apareciendo entre las cajas algunos recuerdos que se escaparon del expurgo: la foto de su abuelo muerto, la de su padre... Enseguida ha empezado el baile y yo, tan inconsciente como siempre, he entrado en su juego: que si la habitación no era como la había imaginado, que si el colchón estaba duro, que si echaba de menos su antigua casa... que si le dolía -me estaba diciendo a gritos- abandonar los últimos recuerdos de su padre. Quizás en mi afán por no volver la vista atrás, en mi obsesión por poner orden sobre las cosas, haya pasado por alto el desorden interior de mi pequeña adolescente. Pero esta es la única forma que conozco de volver a empezar. Quizás algún día lo entienda, quizás algún día perdone en mí esta aparente indolencia que me permite sobrevivir una y otra vez, una y otra vez.

Todos los cambios tienen algo de ruptura, de avance, de novedad, de nostalgias...
ResponderEliminar***
Durante mi infancia y mi adolescencia cambié muchas veces de casa. Y no sólo de casa, de cuarto, de mis cosas, de juguetes, el orden de mis libros en la librería... También de ciudad, de colegios, de amigos, de clima, de formas de hablar y de entender la vida. Lo hacía sin contemplaciones y sin mimos, que yo recuerde. A la brava.
Y sí siento en mi recuerdo una tristeza que desaparecía ante la novedad. Y mi optimismo nato, que me hacía pensar que nunca se irían de mí mis amigos y lo que iba dejando atrás.
***
Nunca estaba conforme... Y protestaba a mi manera. Con pequeños actos de rebeldía que hoy me hacen sonreír. No los cuento para no dar ideas... Jejejejeje
Estamos ya en casa. Aun no tengo conectado el ordenador. ¡Cuánto lo echo de menos! Escribir, aunque solo sea dejar constancia de este pasar de días colocando lámparas y libros, cambiando las cosas de sitio para permitirles encontrar su lugar exacto en esta nueva geografía. Nosotros ya hemos encontrado nuestro sitio: estamos en casa, en nuestra casa; hemos llegado y los tres estamos en paz.
ResponderEliminarTe echo de menos...
ResponderEliminarMe alegro de que ya estéis en casa. Un beso