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| Chema Madoz |
Los fantasmas existen.
Y cuando digo fantasmas
no los nombro en sentido figurado,
como un seguro artificio;
y cuando digo existen,
no es la elección al azar
de un verbo entre miles.
Muy a mi pesar,
los fantasmas existen.
Lo sé desde que aprendí
a enterrar estrellas de madrugada y
a dormir entre rosas de plástico.
Desde que sueño paisajes que no existen
y añoro a hombres que no fueron míos.
Desde que escribo palabras de sonidos nuevos
transida por este olor a crisantemos
y a lluvia triste que me mancha el alma.
Pero por suerte,
los fantasmas existen.
Lo sé cuando la brisa cálida
juguetea con tu nombre en mi ventana y
desordena mi miedo y tu tristeza.
Cuando los espejos rotos
disfrazan tu imagen con destellos
de hombres a los que nunca quise,
segura como estoy de que por suerte hay días
que tú te escondes certero bajo mi falda.
Pero por suerte,
los fantasmas existen.
Lo sé cuando la brisa cálida
juguetea con tu nombre en mi ventana y
desordena mi miedo y tu tristeza.
Cuando los espejos rotos
disfrazan tu imagen con destellos
de hombres a los que nunca quise,
segura como estoy de que por suerte hay días
que tú te escondes certero bajo mi falda.

Querida Carmen, vuelvo a leerte con ilusión, con inquietud; tal vez buscando nuevamente la caricia que me brindas con tus palabras escogidas en las que, además, siempre encuentro un hueco en el que cobijarme. Gracias, una vez más.
ResponderEliminarP.D.: Yo también creo que en los fantasmas.
Querida Almu, supe desde el principio que también tú creías en los fantasmas. En los últimos años tengo certezas, ¿sabes? y sé que ciertas personas no forman parte de las casualidades: nos encontramos porque vibramos en una misma frecuencia.
EliminarGracias por el regalo de este curso con nosotros.
Yo también creo en fantasmas, en aquellos que pensamos y añoramos, en aquellos que invocamos cuando estamos tristes, o contentos, y también quiero pensar que yo sea, o espero ser, algún día el fantasma de alguien, porque ese día sabré que para alguien he sido algo. Gracias por toda la fuerza que transmites.
ResponderEliminarCompartimos fantasmas y ese vínculo tú y yo sabemos que va más allá de la amistad, es sagrado. También yo deseo ser algún día el fantasma de aquellos a los que he amado tanto. Me ha encantado esta perspectiva nueva.
EliminarGracias por vuestra presencia constantes en nuestras vidas.
Los oígo, los noto... Están por aquí, en los espejos, en las habitaciones que se quedan solas; y hacen crujir los muebles, las puertas de los armarios, las botellas de agua. No dan miedo. Son amigos.
ResponderEliminar***
Como siempre, un placer entrar y encontrarte. Siempre remueves recuerdos, pensamientos, ideas. Sigo viva.
Siempre un placer saber que cuento contigo. Me siguen maravillando con el paso de los años los fuertes vínculos que nos unen a través de las palabras.
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