lunes, 31 de octubre de 2016

LA MUJER DE PIE



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Es bueno dejarse interpelar por los libros. Por eso acostumbro a ir a la biblioteca y pasear entre los expositores de las flamantes novedades. Los abro, los toco, los dejo, hasta que alguno me seduce y lo elijo. Sé que es el único espacio en el que puedo elegir sin temor a equivocarme. A este lo escogí entre varias decenas no sé muy bien por qué: ¿la palabra enfermedad y muerte leídas al azar? No lo sé. Pero acabo el día  y con él la lectura de La mujer de pie de Chantal Maillard. Casualidad o no, este libro me ha acompañado a lo largo de la semana y en algunas de sus palabras he encontrado un infinito consuelo. Doy gracias por ello y comparto con los que también pensáis como yo esta noche en las pérdidas, algunos fragmentos.


"Dedicar un día a los que han muerto forma parte de los rituales para la supervivencia. Recordar al difunto un día al año o un momento cada día evita que su recuerdo invada el resto del tiempo y nos libra de tener que seguir viviendo minuto a minuto su ausencia"

"Morir ocurre una sola vez, en un solo acto (...) Morir es el no-acto que ocurre en el último instante, un gesto que no habrá de repetirse y que no podrá, por tanto, de ninguna manera, aprenderse. No habrá repetición, ningún ensayo, aquel será el único instante que tengamos para ello. Su carácter responderá a la sonoridad de los gestos que hayamos realizado en vida. Se muere como se ha vivido, de esa manera. El acto del morir responde, como un eco, a los actos en vida"

"Roto y vuelto a pegar, mi azucarero es perfecto mientras pueda contener el azúcar. Pero, además, es perfecto porque es único. Y no porque me pertenezca como la rosa del principito de Saint-Exupery, sino porque ningún azucarero puede haber en el mundo con esas mismas cicatrices. Este ha sufrido un deterioro que lo hace ser especial. Así de especial también es el cuerpo que ha sufrido una amputación. Vuelto a coser, mutilado, se torna peculiar. Perfección del estar-siendo de las cosas. Quien es capaz de percibirla moldea su espíritu de acuerdo a la condición cambiante de las cosas"



Mañana rezaré por los que ya no estáis pero persistís en mi memoria; rezaré por ti. Pondré un cubierto más en la mesa y esperaré como si hubieras llamado: "llego tarde, empezad sin mi". Empezamos sin ti, como si en cualquier momento pudieras regresar. Mientras, la vida nos fue pasando. Nueve largos años. He pagado en cada uno de ellos el precio del superviviente: seguir adelante, sin volver la vista atrás, con la vana esperanza tal vez, de que no acabes convertido como la mujer de Lot en una estatua de sal; con el temido deseo de que, algún día, al volver el rostro, pueda al fin reconocerte. 

Mañana rezaré por todo lo que ya no está en mí pero persiste en mi memoria; rezaré por lo que he perdido en estos años. Pensaré en mi pelo, mi pecho, mis uñas y mi piel. Pensaré en mis costuras, las de fuera que se ven, y las otras, las de dentro, las que más duelen. Volveré a reconciliarme una vez más conmigo, a aceptar la extraña belleza de mi vida: rota, hecha añicos y recompuesta una y otra vez. Mañana volveré a enterrar junto a tu tumba todo lo que ha muerto en mí a lo largo de estos años. Porque solo aquello que abandonamos definitivamente nos permite seguir aferrados al hermoso milagro de la vida.




9 comentarios:

  1. Esta tarde silenciosa de lectura y Callas he vuelto a entrar en tu blog. Y compruebo una vez más que lo que escribes tiene una fuerza sobrenatural, tu fuerza, tu verdad. La extraña belleza de tu vida.
    ***
    Estoy terminando "El silencio es un pez de colores", de Annabel Pitcher, publicada por Siruela. Una novela propuesta para el Club de Lectura del instituto. Compleja, densa, con múltiples posibilidades para debatir.

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  2. Tomo nota. Gracias por compartir tus lecturas, es tan enriquecedor. Yo por eso he puesto en el blog también lo que estoy leyendo y procedía ahora a poner los nuevos títulos (poesía, como casi siempre)

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  3. Gracias, Carmen. También yo tomo nota de ambas recomendaciones.
    Me encanta la imagen de la biblioteca ; y la toma de decisiones. Cuán grato no es vivir si no es para la literatura...
    También me encanta tu piel, tu pelo, tus uňas. Tu cicatriz.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Me encanta que tu móvil sea tan caprichoso y duplique los comentarios; es tu señal, Almu, no te preocupes.
    Gracias por el enlace. Me gusta mucho Piiedad Bonet,. Leí no hace mucho "Lo que o tiene nombre", un libro muy duro sobre la muerte de su hijo.

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  6. Un tema talismán para mí, el del poema "Cicatrices" de "Explicaciones no pedidas"; habrá que leerlo.

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  7. E insistiendo en el tema de las cicatrices, un magnifico poema de Lorenzo Oliván en @reflejam: "Para los que han sido heridos, para los que tienen cicatrices, para los que besan cicatrices"

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  8. Piedad Bonnett, Premio Poesía Generación del 27...
    El año próximo, Carmen Murcia¡

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