Quintero, León y Quiroga
Pero llegaste tú
como afloran los pecios al mar
reflejado en el iris de mis ojos
como una explicación nunca pedida
e hiciste de mí
un náufrago arrepentido
que rompe las enseñas
de su piel y de su patria
por vagar junto a tu cuerpo
de anémonas y madreselvas
Muerta en vida
pasto de las caracolas
carnal juguete de los océanos
ofrenda nimia
para tus labios sordos
al presagio huero
de mi abandono
a la sola quietud del agua
y al rudo canto
de las cigüeñas
Y sin embargo
una sola palabra tuya
habría bastado
para salvarme
como afloran los pecios al mar
reflejado en el iris de mis ojos
como una explicación nunca pedida
e hiciste de mí
un náufrago arrepentido
que rompe las enseñas
de su piel y de su patria
por vagar junto a tu cuerpo
de anémonas y madreselvas
Muerta en vida
pasto de las caracolas
carnal juguete de los océanos
ofrenda nimia
para tus labios sordos
al presagio huero
de mi abandono
a la sola quietud del agua
y al rudo canto
de las cigüeñas
Y sin embargo
una sola palabra tuya
habría bastado
para salvarme

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