porque tú me imaginas.
Soy alto porque tú me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
—oscuro, torpe, malo— el que la habita..."
Ángel González, "Muerte en el olvido"
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| Cultura inquieta |
El brillo de cada mirada que me redime de ser yo misma y me devuelve la mejor de mis imágenes, con cuánta frecuencia se ha visto empañado a lo largo de este año por las esquirlas del pasado y por las fieras dentelladas de la realidad. Pero los días, como un milagro cotidiano, se han ido sucediendo, con sus silencios y sus treguas, con sus declaraciones tácitas, con sus pactos para la supervivencia hasta esta noche en la que vuestra presencia cómplice proyecta, infinita, la grandeza de mis sombras.

A veces, sentados en la frontera del tiempo, observamos el paso de los días y asistimos al desfile de nuestras emociones. La serenidad de ese momento bien merece los 365 días de vino y rosas.
ResponderEliminarY ya he dado el salto al otro lado. Costó pero vuelvo a estar aquí, y sí, querida amiga, bien mereció los 365 días de vino y rosas.
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