No te niego, pese a todo
que también yo
persigo dietas milagrosas
con las que robarle un guiño
a los espejos
No te niego, pese a todo
que también yo
sucumbo a los caprichos de las modas
y me visto de amarillo
si es preciso
No te niego, pese a todo
que también yo
comulgo con ruedas de molino
No te niego, pese a todo
que también yo
sucumbo a los caprichos de las modas
y me visto de amarillo
si es preciso
No te niego, pese a todo
que también yo
comulgo con ruedas de molino
por hacerme un hueco
entre los buenos
Aunque, pese a todo, no te niego
que la sola radiografía de mis huesos
y la eterna sombra de mis cicatrices bastan
para devolverle a la vida
la medida exacta de mi tiempo
el peso indeleble
de la esperanza.
* Ante el hallazgo en una revisión rutinaria de que mi cuarta costilla del lado derecho se bifurca de forma caprichosa.
de la esperanza.
* Ante el hallazgo en una revisión rutinaria de que mi cuarta costilla del lado derecho se bifurca de forma caprichosa.

El poema por si solo es muy bello y encantador, pero esa nota al final... de plano libera la risa. ¡Qué interesante! podría interpretarse ¡de tantas maravillosas maneras!
ResponderEliminarUltimamente has puesto muchas cosas llenas de riqueza que no me he hecho tiempo para comentarte, disculparás que no siempre me llegan las palabras claras y por eso me abstengo pero no me pierdo ninguna de tus letras.
Suenas ya a verano y vacaciones que siempre deben ser juguetonas y plenas con los hijos. Espero que el informático te haya pasado el dato de la inauguración. Cada noche de viernes se nutrirá ese espacio; espero tu visita y te mando un fuerte abrazo.
Crisoldepalabras.com
ResponderEliminarTengo la extraña sensación de haber sido invitada a vuestra casa. De puntillas y en silencio, con miedo a que mis manos torpes manchen algún poema o rompan alguna cerámica; curioseando entre sus fotos, dejándome llevar por sus palabras...
Me siento privilegiada y muy emocionada. Han transcurrido casi treinta años pero vuestro amor parece tan reciente que, por un momento, uno tiene la sensación de estar asistiendo a un amor vivo, potente, real. Y quizás así lo sea porque como decía Borges: "Solo una cosa no hay. Es el olvido". Conservas la lúcida memoria del amor y la admiración que solo se perpetúa en los amantes. Y tienes la extraordinaria generosidad de ponerte a la sombra y compartir su memoria viva con nosotros. Gracias.
Me ha fascinado su persona. Una vida corta pero colmada de dones: la poesía, la música, la fotografía... Me han cautivado sus versos: "En mí,/ aunque no/ conmigo/ permaneces/ como el rocío". Y qué belleza de blog. Gracias por tanto.
Estaré puntual todos los viernes en tu casa para charlar con vosotros.
Un fuerte abrazo.
Estas son las palabras más hermosas que he recibido. Tienes una sensibilidad cautivadora y una mirada que no pierde detalle. Todo lo que dices es acertado; a casi 30 años, la ausencia de Gonzalo es un árbol inmenso que creció de una semilla que gestamos los casicatorce años que pasamos juntos. Es un placer echar a volar las hojas de ese árbol para que gente como tu sepa que el amor no muere, se seca, y que hay ausencias que mantenemos vivas mientras las regamos con lágrimas, las de los días tristes y las de los recuerdos felices (en esos el llanto llega con la risa).
ResponderEliminarSerá un gusto tenerte en el Crisol cada semana; aún más si un día te animas a venir a mi casa otra, del otro lado del mar, donde charlaríamos tanto y tanto, sin que ande yo invadiendo tu maravilloso blog con mis quehaceres. Un abrazo y ¡gracias mujer hermosa!