sábado, 25 de mayo de 2013

PLEGARIAS


Decía Karen Blixen en Memorias de África que cuando los dioses quieren castigarnos atienden nuestras plegarias. La literatura me dio esta certeza que, después, la vida se encargó de corroborar. 

Mi primera evidencia llegó con Benedetti y su cuento Cinco años de vida, donde nos presenta a los protagonistas, Raúl y Mirta que, alentados por la obligada complicidad de verse encerrados durante toda una noche en una estación de metro de París, deciden ir desgranando unas vidas marcadas por el fracaso y el aburrimiento. Raúl, tras confesarle que tiene una esposa en Montevideo de la que está intentando separarse, tiene la revelación de que esa mujer es su destino y le hace una declaración que es toda una súplica velada a esos dioses de los que hablábamos al principio:

"Daría cinco años de vida porque todo empezara aquí. Quiero decir, que yo estuviera divorciado y mi mujer hubiera aceptado el hecho (...) y que al abrirse las puertas saliéramos de aquí como lo que ya somos, una pareja"

La confirmación de Mirta actúa como una especie de sortilegio, y a las cinco de la mañana consiguen salir del metro un tanto aturdidos. Tras el saludo de alguien que parecía conocerlos a los dos, quedan frente a un apartamento al que Raúl accede con sus propias llaves y en el que reconoce su objetos personales mezclados con los de Mirta. Una mirada le basta para comprobar que su súplica se ha cumplido y que está ante el final de un matrimonio del que ya solo quedaba "cierta noche increíble, cada vez más lejana, cada vez más borrosa, en que por una trampa del azar quedaron encerrados en la estación de Bonne Nouvelle"

Estas dos experiencias, aunque puramente de ficción, han sido para mí un referente de lo más cierto. Pero, como a veces no escarmentamos en vidas ajenas, mucho menos cuando son literarias, mi memoria está plagada de frases que si no esconden una petición en toda regla, sí que albergan veladamente un desafío. El verano pasado, sin ir más lejos, decidí bautizarlo, de un modo un tanto premonitorio como "el último verano" y cada vez que contaba el lío de viajes y actividades en las que ocupé esos meses, me justificaba alegando que era el último. Y qué cierto, porque aquel era sin yo saberlo, el último verano tal y como lo había conocido hasta entonces: el último en aquel cuerpo, en último en aquella vida. Así que ahora, me he vuelto de naturaleza prudente y cada vez que  me sorprendo con una de esas frases chulescas de las mías, sonrío y pienso que todo está bien, consciente de que ahora sí, están en juego cinco años de vida.


8 comentarios:

  1. Se me hace tarde en escribirte, como casi siempre...
    Hemos estado esta noche en el teatro, viendo "Espérame en el cielo... O mejor, no.", de Diana de Paco. En el centro Párraga.
    Me ha gustado: dos actrices en escena que hacen dos papeles cada una. Cuatro monólogos, cuatro mujeres que coinciden en la sala de disección, muertas con violencia. Y que reflexionan sobre la vida, el amor, los problemas cotidianos, la verdad, las diferencias... Sonrisas un tanto amargas e irónicas. Interesante, la puesta en escena; y muy sugerentes los sonidos que acompañan a los gestos o a las acciones de los personajes. Por ejemplo, se oye el teclado de un ordenador cuando simulan escribir; o el cierre de una cremallera cuando la abren en el aire.
    ***
    Hoy le he enviado la dirección de tu blog a un amigo y compañero de hace muchos años, profesor también, que tiene cáncer de laringe. Empieza ahora con las sesiones que quimioterapia.
    ***
    Nunca sabremos del todo cuándo será el último verano, el último mes, la última semana.
    No sé quién decía que había que vivir cada momento como si fuera el último.
    No sé si será demasiado obsesivo.
    Me voy a dormir.
    ¡Buenas noches!

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  2. Te envío una canción:
    http://www.youtube.com/watch?v=Yf3u1XxHWMU&list=PL7229D261EAF47704&index=1

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  3. Y otro "regalo" más:
    http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-antonio-machado-mundos-sutiles/1597035/

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  4. Como me han gustado tus regalos, especialmente Machado. Volver a reencontrarse con Machado me trae muy buenos recuerdos, la primera vez que lo leí, la primera vez que lo expliqué... Creo que siempre me ha acompañado. El documental es diferente a los que conozco, le tiene que gustar a los alumnos.
    ***
    Llevo un par de días intentandonincorporarme a una vida normal: comprar, ir a las reuniones del colegio de mis nanos, pasar la tarde con ellos, pero pese a lo poco que hago, llegar al final del día es toda una aventura.
    ***
    ¿Sabes qué? Me siento como Scherezade ante el sultán, pero no se cómo continuar el cuento, me he quedado sin voz y estoy asustada porque mi palabra era lo que me mantenía a salvo. Mil y una noches y habrá un final feliz. Ojalá recupere la palabra.

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  5. Seguro que la recuperas...
    Han sido muchos días intensos. Y la voz, a veces, se la lleva el rey de los grillos.
    Lo celebraremos cuando te vuelva.

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  6. Esta noche termino de perfilar lo que voy a decir mañana en la Graduación de los alumnos de 2º... Uf, qué ganas de que pase el momento.

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  7. Te he visto y lo mejor, he oído parte de la lección que diste en la graduación. Toda una osadía hablar del placer de la lectura en los tiempos que corren, pero has sabido transmitir ese algo inefable que sienten los lectores y los buenos profesores. Me encantaría poder leerla integra, ¡qué placer! Gracias por la palabra. Estabas guapísima.

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  8. AHHHH!
    Y yo sin saberlo. ¡Qué "vergüenza"!
    Me producían más inquietudes los profesores que iban a juzgar mi intervención que los alumnos y los padres. Y fui saltando trozos, porque el tiempo del acto se empezaba a ir de las manos. No veía a mis alumnos, que estaban sentados detrás... En fin. Pero a mí me gustaba lo que que había preparado. Te lo puedo enviar por correo electrónico, si quieres.
    Espero que C. me mande algunas fotos con el lado bueno...
    Un beso grande.

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