MICRORRELATO
"Esta mujer de paso leve y actitud sombría
Irá hacia la noche
y entre una multitud ebria de luces y de sombras,
ebria de música, cumplirá cual verdugo su destino"
Cada mañana, frente al mismo espejo, contemplo detenidamente mi rostro por ver si encuentro alguna señal en la que pueda reconocerme. Hago muecas, sonrío, abro los ojos desmesuradamente, saco la lengua... pero todo es inútil: esa que aparece reflejada en el espejo no soy yo. Tiene mi nariz, la forma de mis labios, los mismos dientes, idéntico tono de piel, incluso; pero no soy yo. Disimulo y me giro sobre mí misma por si puedo sorprenderla en un descuido: se nota que es una actriz profesional. Canturreo canciones de mi infancia mientras trazo concienzudamente la raya sobre mis cejas, pero ella no se inmuta, ni un gesto que delate un ápice de emoción. Las dos sabemos que yo nunca tuve que pintarme las cejas. Las dos somos conscientes de que este ha sido un error de cálculo imperdonable. Las fotografías no mienten. Ese es un detalle que ningún observador habría pasado por alto. Yo sigo disimulando. No me importa esperar. Soy paciente. Creen que estoy loca porque llevo años encadenada a este espejo. Pero estoy segura de que, un día de estos, si el sueño no me vence, me encontraré al fondo del espejo. Solo es cuestión de tiempo.

Me gusta tu texto. Siempre ese toque misterioso, tan sugerente, tan provocador de emociones, que pone los pelos de punta.
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Mi espejo me devuelve una realidad que desconozco.
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No agoniza tu blog, ni se diluye,.. Sigue lleno de fuerza. Transmitiéndola.
No todos tenemos conciencia de esa realidad desconocida que nos devuelven los espejos. Quizá sea eso: la conciencia de lo inadvertido lo que nos posibilita contemplar el mundo de otra manera.
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