"(...) No quiero que la risa
se disfrace de llanto, ni que los besos hieran,
ni que la muerte salve (...)
Quiero volver atrás, al tiempo en que las cosas
no eran tan complicadas"
Luis Alberto de Cuenca
A M.
A M.
que te anegue el alma
como la humedad que sube
imperceptible
los días de invierno
entre las medias
Estrenarás la soledad
que como una sangre
nueva en las venas
te colonice y se abra paso
a dentelladas fieras
sobre tu cuerpo
Estrenarás el miedo
en el todo a riesgo de los seguros
y en las pólizas contra la muerte
del que persigue
la eternidad forzosa
para los huérfanos de sus entrañas
para los huérfanos de sus entrañas
Estrenarás los celos
de las familias
que pasean ingenuas
frente a escaparates
que anuncian vuelos a paraísos
para ti vedados
Estrenarás el cansancio
de cada hueso
de cada víscera
que se rebelan contra esta suerte
de seguir obrando
la vida nueva cada mañana
Estrenarás, al fin, la dignidad
del que aprende a pisar el dolor
sobre el que fundar
la nueva tierra
que, imponente y firme
te pertenece
como promesa cumplida
de lealtad.

La dignidad bien vale lo que no el miedo, el cansancio, los celos... La CULPA, ésa sí, es poderosa.
ResponderEliminarAun así, a cada cual, su oficio.
Besicos, Carmen.
Aprendemos dignidad y sorteamos la culpa y tantos sentimientos que nos recuerdan nuestra fragilidad. Vivos,al fin.
ResponderEliminarUn beso, Almu
Ya sabes que Luis Alberto de Cuenca es uno de mis poetas preferidos...
ResponderEliminarEmpiezo la lectura de tu poema con el alma predispuesta.
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Me ha gustado.
Creo que es una ventaja estrenar. Estrenar la vida y todo lo que arrastra el vivir. Las primeras veces de todo.
Cada acontecimiento decisivo nos hace asomar de nuevo a la vida.
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