MICRORRELATO
Habían pasado ya seis meses desde aquella primera vez que se contempló desnuda frente al espejo. Desde entonces, por higiene mental -se decía a si misma- se sometía a diario durante unos breves instantes a la misma prueba rutinaria. Aquella mañana, sin embargo, detuvo su mirada el tiempo suficiente para contemplarse a sí misma tal y como lo harían unos ojos nuevos. Sorprendida, se sintió más preocupada por la celulitis que por su teta. Solo entonces se supo viva otra vez, inquietantemente viva.
Habían pasado ya seis meses desde aquella primera vez que se contempló desnuda frente al espejo. Desde entonces, por higiene mental -se decía a si misma- se sometía a diario durante unos breves instantes a la misma prueba rutinaria. Aquella mañana, sin embargo, detuvo su mirada el tiempo suficiente para contemplarse a sí misma tal y como lo harían unos ojos nuevos. Sorprendida, se sintió más preocupada por la celulitis que por su teta. Solo entonces se supo viva otra vez, inquietantemente viva.

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