domingo, 4 de enero de 2015

MICRORRELATO



Junto al hombre elefante y dos filas más allá de la mujer barbuda, miraba imperturbable a los visitantes. Entre tanta monstruosidad, era sin duda la que despertaba mayor atención: su piel aterciopelada y blanca, sus miembros de proporciones clásicas, su larga melena recogida tras la desnuda espalda. No había quien al pasar se resistiera a pararse frente a la leyenda del ilegible cartel que justificaba su inclusión en ese circo de los horrores. Todos, invariablemente, se iban aproximando hasta que la misma mueca de terror se les quedaba congelada en el rostro al asomarse a través del orifico donde tiempo atrás latía un corazón.



2 comentarios:

  1. «Nelle stanze del V.Re stava un pittore famosisimo faccendo un ritratto di una donna Abbruzzese maritata e madre di molti figli, la quale ha la faccia totalmente virile, con piu di un palmo di barba ñera bellisima, ed il petto tutto peloso, si prese gusto su Eccellenzza di farmela veder, como cosa maravigliosa, et veramente é tale».

    ResponderEliminar
  2. Siempre me pareció curioso y triste ese cuadro de Ribera...

    ResponderEliminar