jueves, 15 de octubre de 2015


REFLEXIONES VIRTUALES


Añadir “mucho” al “te quiero”, más que una cuantificación matemática de nuestro querer, es una declaración de intenciones; más que una medida del amor, es el reconocimiento indigente de un amor sin medida, inmensurable, sin límites, siempre provisional en tanto que siempre perfectible. Solo en los libros, las películas y nuestras fantasías es el amor desnudo, absoluto y sin adverbios.

J.A Murcia, "Prohibido decir te quiero"




Esta noche, pese al cansancio de estos días cargados de reuniones interminables, no he podido ceder a la tentación de sentarme frente al ordenador y escribirle unas palabras a JAM. Asisto con emoción mal disimulada al comienzo de una bella historia de amor, porque no puede definirse de otra manera su relación apasionada y apasionante con las palabras. Recuerdo la primera vez que lo escuché hablar en público: no parpadeé durante los cuarenta minutos de su intervención. Él representaba el mayor exponente del arte de la Retórica, lo que los clásicos definían como el "ars bene dicendi": la técnica de expresarse de manera adecuada para lograr la persuasión del destinatario. A mí y al resto de los que estábamos en aquella sala no solo nos persuadió sino que nos sedujo y nos enamoró a través de la palabra. Por eso, cuando la vida lo alejó de la docencia y del estudio pensé que nos quedábamos un poco huérfanos sin sus reflexiones. Afortunadamente, la valentía de saber decir no a tiempo a un trabajo imposible de conciliar con la vida nos permite hoy recuperar la posibilidad de dejarnos llevar de su mano y estrenar estas "reflexiones virtuales", este espacio para detenernos, escucharnos, sentir y experimentar nuestro propio aburrimiento, acaso nuestra insondable soledad, porque quizá " solo entonces será posible encender la luz de todos los caminos y pintarle los labios al sol"

Así sea.


2 comentarios:

  1. Leí alguna entradas de su blog.
    ***
    🌾🍂🍃

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  2. Si existe la reflexión virtual, también debería existir el sonrojo virtual por tanto bueno e inmerecido que dices de mí. Te excusan los lazos de la sangre y, sobre todo, tanta vida compartida. Gracias.

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