Igual que duelen los grandes desamores que arrasan con todo, los mejores y los peores recuerdos, se despertó aquella noche sabiéndose ajena a ese cuerpo que luchaba desesperadamente contra aquellas dos insignificantes bolsas sobre las que la enfermera amablemente le había advertido: “ mira, esta roja es la que hará que se te caiga el pelo”

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