“La cuestión es qué hace cada uno
Con las cartas que le han tocado”
Amos Oz
El primer sentimiento al que uno se enfrenta cuando le diagnostican un cáncer es el sentimiento de culpa; pero la culpa es siempre un sentimiento que paraliza y que impide avanzar. De modo, que en un ejercicio obligatorio de oxigenación mental, uno decide cambiar la palabra culpa por la palabra responsabilidad. Si empiezo a sentirme responsable de mi enfermedad, puedo hacer algo, puedo colaborar en mi curación y ser mucho más que un elemento pasivo que recibe los tratamientos con mayor o menor resignación.
El ejercicio consciente de la responsabilidad nos obliga necesariamente a situarnos en un estadio anterior: el análisis pormenorizado de los posibles factores que influyen en la aparición de un cáncer:
Conferencia Alimentación Anticáncer. Biocultura 2012. Dra Odile Fernández
De entre todos los factores que la OMS cifra como responsables del cáncer, el factor genético ocupa solo un 5% o un 10%; el resto, responden a factores ambientales, véase en orden ascendente de responsabilidad: carcinógenos, alcohol, infecciones, obesidad, tabaco y dieta.
Es sobrecoger el gráfico. No soy responsable de mi genética, pero sí soy responsable de los cigarrillos que me fumo, de los kilos de más arrastro, de la calidad y el tipo de los alimentos que como… Pero, no es justo, podría decir alguien: en los últimos años he cuidado mi peso, he incorporado el ejercicio, he comprado revistas de alimentación… ¿por qué a mí y otros, en cambio, con unos hábitos más desordenados, se muestran inmunes al cáncer?
La Dra Odille responde a esta pregunta: “cada uno de nosotros tiene una tolerancia diferente a los tóxicos”. Y de una forma muy gráfica lo ejemplifica con la imagen de un bidón que posee un grifo para ir desechando las sustancias tóxicas a las que estamos expuestos a diario; pero dado que no conocemos el caudal que posee nuestro grifo, debemos desechar el mayor número posible de tóxicos de nuestra alimentación.
Es sólo un factor, uno de los más importantes, recordemos un 35%, pero merece la pena, pese a la dificultad de la empresa, empezar por él: pararse y reflexionar sobre la responsabilidad de cada una de mis elecciones, empezando por aquello que elijo para que sea mi alimento.
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