viernes, 18 de enero de 2013

MIEDO


E. Ferrándiz, El abrigo de Pupa
“Muy pocas veces no tenemos miedo.
Solo cuando sentimos pánico”
       Pensamiento budista.

El camino hacia la verdad siempre es escabroso y abrupto. La espera se acompaña de miedo, mucho miedo. Y el miedo nos paraliza, atenaza nuestros sentidos y nos deja colgados de una persistente y obsesiva idea: el tiempo y la consciencia de nuestra propia finitud.

Espero que me den los resultados de la biopsia. Tramito el papeleo necesario para pasar de una compañía privada a la Seguridad Social, donde creo que estaré mejor atendida. Espero y lloro. He explicado estoicamente en la mutua las razones que me llevaban a cambiar de régimen con tanta premura. He sido capaz. Igual que hace años vagué por despachos y ventanillas tramitando mi pensión de viudedad, la pensión de orfandad y tantos documentos… intentando borrar el rastro burocrático que siempre dejan los muertos.

Tres días seguidos llorando hasta que el miedo empieza a remitir. Hoy, con unos días más de perspectiva, me pregunto cómo empecé a vencer el miedo. Ahora lo sé.  Pensaba que escribir todo lo que me estaba pasando me daría las fuerzas necesarias, pero he estado muy cansada estos días. Cada noticia es como un zarpazo que te desarma.

 La salida llegó a través de mi hermano: me bombardeó con decenas de libros en torno al tema de la muerte. Filósofos, poetas, antropólogos, llenaron mis primeras semanas. Parecía casi una locura: El hombre ante la muerte, El hombre doliente, Historia de la muerte en occidente, Pensar la muerte, Las formas del olvido...

Mirar de frente a mi elefante fue una experiencia liberadora. La muerte estaba ahí como una posibilidad. Por fin era capaz de contemplarla. Había asumido de golpe toda mi fragilidad. Empezaba a tomar el rumbo de mi vida. 

3 comentarios:

  1. "No es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe conquistarlo"
    Nelson Mandela

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  2. También es posible mirar de frente a la vida. Voy por mi cuarto ciclo y lo irremediable es seguir luchando. Un saludo. Ana.

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    1. Gracias. Tus palabras disipan la terrible soledad del comienzo. Me hacen mirar adelante. Confiar en los que ya están más cerca de la meta.

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