“Cuando yo tenía seis años vi una vez una lámina magnífica (…) Representaba una serpiente boa que se tragaba una fiera. El libro decía: Las serpientes boas tragan sus presas enteras, sin masticarlas. Luego no pueden moverse y duermen durante los seis meses de la digestión”.
El Principito. Antoine de Saint-Exupéry
Desde que la bella Galatea se quedara con un solo pecho, inmune ya a las miradas de los apuestos pastores que pasan por su orilla, solo en la mirada sola del gigante Polifemo encuentra la medida exacta de su amor.
Qué fábula más bella la de Galatea, Acis, Polifemo! Y qué desconocida la de la otra Galetea, la bella escultura que cobra vida tras los besos enamorados de Pigmalión y la intervención de Venus, que tuvo aquél día un momento generoso.
Me gusta esa otra Galatea que se convierte en humana. Me gusta el permiso de Afrodita: "Mereces la felicidad, una felicidad que tú mismo has plasmado. Aquí tienes a la reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal" Ojalá como Afrodita con Pigmalión nos concedamos a nosotros mismos ese derecho a ser felices.
Qué fábula más bella la de Galatea, Acis, Polifemo!
ResponderEliminarY qué desconocida la de la otra Galetea, la bella escultura que cobra vida tras los besos enamorados de Pigmalión y la intervención de Venus, que tuvo aquél día un momento generoso.
Me gusta esa otra Galatea que se convierte en humana. Me gusta el permiso de Afrodita:
ResponderEliminar"Mereces la felicidad, una felicidad que tú mismo has plasmado. Aquí tienes a la reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal"
Ojalá como Afrodita con Pigmalión nos concedamos a nosotros mismos ese derecho a ser felices.