jueves, 15 de enero de 2015

CRUZ


"Nunca, tampoco,
tanto dolor se amotinó de golpe,
ni tan herida estuvo la esperanza"

Piedad Bonnett




R. Smith 


Cuando tú mueras, ¿en qué cajón de mi memoria te albergaré? ¿Morirás o te morirás? En el peor de los casos, te me morirás una mañana fría de enero. El forense que lo certifique dudará al estampar la rúbrica y abrirá una investigación que esclarezca cómo la muerte consiguió confundirse con tus venas, hacer nido entre tus huesos. Me citarán, tal vez como testigo, y yo diré que te conocí, que pasé por tu vida como un pájaro equivocado que quiso anticipar sobre tu cielo la llegada de una nueva primavera, eso es todo. Y regresaré a la vida como el que regresa de la muerte y, a tientas, vagaré como un ciego al que sólo le asiste tu recuerdo. 



2 comentarios:

  1. Me gusta Piedad Bonnett. Y este poema, especialmente, me dio mucho juego en algunas de mis clases de bachillerato. Hoy lo he vuelto a recordar al leer tus citas.
    ***
    Oye cómo se aman los tigres
    y se llena la selva con sus hondos jadeos
    y se rompe la noche con sus fieros relámpagos.
    Mira cómo giran los astros en la eterna
    danza de la armonía y su silencio
    se puebla de susurros vegetales.
    Huele la espesa miel que destilan los árboles,
    la leche oscura que sus hojas exudan.
    El universo entero se trenza y se destrenza
    en infinitas cópulas secretas.
    Sabias geometrías entrelazan las formas
    de dulces caracoles y de ingratas serpientes.
    En el mar hay un canto de sirenas.
    Toca mi piel
    temblorosa de ti y expuesta a las espinas,
    antes que el ritmo de mi sangre calle,
    antes de que regrese al agua y a la tierra.

    ***
    También me gusta mucho tu texto.

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  2. El mismo poema que uno ha leído con anterioridad, al releerse desde los ojos de otra persona, adquiere matices sobre los que pasamos de largo en otras ocasiones.
    Gracias por la magia del poema.

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