Se anuncia entre los dos tiempo inestable
asoman a tus ojos las tormentas,
por la noche es probable
que el viento sea variable,
que me quieras… y luego te arrepientas.
Joaquín Sabina
El tiempo inestable y unos cuantos resfriados mal curados me enseñaron a vigilar los termómetros con recelo, a confiar en que fueran ciertas las predicciones que me hacías cada noche. Yo nunca supe nadar y guardar la ropa. Me lanzaba a tus brazos con lo puesto. Salía a buscarte a pecho descubierto. El temor me calaba hasta los huesos los días en que, a través del teléfono me llegaba la escarcha de tu voz, o cuando tus palabras se volvían quebradizas anunciando tiempos de sequía. Aún hoy recuerdo con nostalgia aquellos domingos de borrasca en los que no te cansabas de soplar y yo apenas si rozaba con mis tristes ojos tus cielos tan nubosos. Nunca nos acomodamos a los vientos moderados, a las temperaturas sin cambios y a los cielos despejados. Demasiadas veces habíamos visto ya que el sol de enero es poco duradero. No quisimos ser tormenta de verano, de solo un día. Y con los ojos cerrados y las manos apretadas, nos lanzamos a nuestra suerte más segura: la del que nació para ser ojo del inmortal huracán.

¡Me ha encantado!
ResponderEliminar***
Llevo varios días sin entrar en este paraíso. Y esta noche voy a recorrer unas cuantas "calles" hasta llegar a la plaza donde te dejé. Enero ha estado lleno de turbulencias varias. Y el ordenador aparcado hasta que escampara.
¡Bienvenida a casa!
ResponderEliminarUn placer, como siempre,recibir tu grata compañía para terminar de atravesar este frío y desapacible enero.