jueves, 14 de abril de 2016

TIOVIVO


"Jamás se acaba
este sueño de cristal"

Pierre Réverdy

A mis padres




Doy vueltas sobre un caballito alado 
de ojos desdibujados 
y crines oxidadas por el tiempo.
El carrusel gira con la secreta 
cadencia que marca la vida 
alrededor de unas manos 
cada vez más lejanas 
acaso más viejas 
confundidas con la masa 
enfebrecida que saluda a sus retoños.

Adivino sus miradas atentas 
en cada ráfaga fugaz 
y aprieto la boca 
fingiendo sonrisas 
mientras la tristeza resbala 
sobre mis desnudos tobillos 
de colegiala. 
Suena el final del trayecto.  
Borracha, ensordecida por la música 
echo mis brazos al aire 
y se hace un silencio mortal. 

A ratos
-tú lo sabes-
aún soy la misma niña triste
de entonces
atravesada por la luz de una infancia
desgarradoramente feliz.




5 comentarios:

  1. Recuerdo que de pequeña siempre me entristecía la feria del pueblo. La noria era una de las atracciones preferidas de mi padre y siempre quería que subiésemos juntos; nunca tuve el valor de decirle que no me gustaba.
    Mi infancia era eso, la tristeza de no saberme feliz.

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  3. Este poema procede de una de las conversaciones de recreo en la que nos confesamos entre risas que siempre fuimos unas niñas tristes. "Quizá por eso leíamos tanto", decíamos complacidas. Ahora me sorprendo al comprobar que a ti también te ponía triste la feria.
    Esta es una sensación que me persigue incluso ahora que soy yo la que aguarda junto a las atracciones la imagen fugaz de la sonrisa de mis hijos.
    Buenas noches.

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  4. Y aunque ahora soy una adulta razonablemente feliz, creo que quizá se entendería mejor con el poema de Borges titulado "El remordimiento":

    He cometido el peor de los pecados
    que un hombre puede cometer. No he sido
    feliz. Que los glaciares del olvido
    me arrastren y me pierdan, despiadados.

    Mis padres me engendraron para el juego
    arriesgado y hermoso de la vida,
    para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
    Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

    no fue su joven voluntad. Mi mente
    se aplicó a las simétricas porfías
    del arte, que entreteje naderías.

    Me legaron valor. No fui valiente.
    No me abandona. Siempre está a mi lado
    La sombra de haber sido un desdichado.

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