lunes, 4 de marzo de 2013

MICRORRELATO




Todos los días, después de desayunar, a veces, incluso, durante el desayuno, adoptaba ese aire circunspecto que tan bien sabía fingir ante sus jefes y procedía al análisis concienzudo de cada uno de los correos que, por pereza o por abandono, aún no había dado de baja en su cuenta. Además -se decía- "¡si no tengo nada mejor que hacer!"

Ese ejercicio contra el aburrimiento se había ido convirtiendo con el tiempo en una de las actividades más ceremoniosas del día. Sabía que algunos lo compartían con él. Le constaba que muchos jugaban a hacer como que nada había sucedido, e intentaban mantener inalterada una copia de la rutina diaria de su vida anterior.

Aquella mañana, abrió de manera invariable el correo. Y de repente, lo vio: "viaje a Estambul entre especias, incienso y mezquitas desde 4 noches con vuelos, 479e" Sabía que la mayoría  de los ociosos forzados que seguían leyendo este tipo de publicidad no disponían del dinero: constituía un mero pretexto para la ensoñación; él, sí. Lo planeó minuciosamente. Con un poco de suerte, nadie lo echaría en falta hasta la hora del desayuno, momento en el que siempre era objeto de algún comentario sarcástico por parte de los que tan generosamente le permitían un ratito sin la camisa de fuerzas, en ese que consideraban, su único momento de lucidez del día. 


1 comentario:

  1. He estado el fin de semana desconectada de casi todo...
    El viernes, nada más salir del instituto a las 14`15 h, recogí a cuatro amigas (compañeras de colegio, amigas más de 40 años, tu vida entera)y nos fuimos en coche a Granada, desafiando las amenazas de lluvia y los pronósticos del tiempo. Eran más fuertes las ganas de hablar, reírnos y ponernos al día. Allí nos esperaba la quinta del grupo, que llegó de Sevilla, donde vive y trabaja.
    Ha sido estupendo.
    Divertido.
    Hasta terapéutico.
    Los viajes de amigas (no he hecho nada más que dos) son absolutamente diferentes a cualquier otro viaje. No existe la planificación, ni los horarios ni nada que impida la santa voluntad.
    ***
    Ahora tengo acumulaciones de todo.

    ***
    Me he puesto al día de tus palabras. Siempre contigo, con lo que escribes.
    ***
    Quiero volver a Estambul.
    ***
    La ley (ciega, absurda, rígida) me "obliga" a jubilarme sin concluir lo que he empezado y deseo terminar. Más aun; haciendo una faena a los que menos culpa tienen: los alumnos.
    Es un júbilo a medias.

    ResponderEliminar