Jugaste a conquistar el mundo alentado por tus sueños de megalómano, comandado por el programa de tu héroe de juventud.Conseguiste tu quimera a cambio solo de un puñado de petroleo. Pero, la partida se acabó antes de tiempo y finalmente no tuviste el valor de confesarte que, como en el cuento de Borges, también tú eras una apariencia y que otro más grande que tú, tu admirado comandante en jefe, te estaba soñando.

El cuento de Borges es el que lleva por título: "Las ruinas circulares". Se puede leer en www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/borges/ruinas.htm
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