martes, 6 de mayo de 2014

SOLO ANTE EL PELIGRO



"La hora más eskura es para amaneser"

Proverbio sefardita.



Secuencia de Solo ante el peligro (1952)

Al entrar, el sonido de la televisión estaba tan elevado que lo que menos esperaba era encontrarlo dormido. Un poco confundida y azarada en medio de tanto ruido, me ha sorprendido verlo despertar con esa sonrisa franca de siempre. No ha tardado ni un segundo en preguntarme por los resultados de las pruebas.  
-Estas limpia, ¿verdad?
Yo le he sonreído como una niña pequeña que confiesa ante el abuelo que ya sabe montar en bici. 
-Ahora el cáncer lo tengo yo
He seguido sonriendo mientras intentaba ocultar la emoción que me producían sus palabras. Pero él ha sabido modular la intensidad de nuestros sentimientos con ese "bah" despreocupado con el que ha vuelto de inmediato a la película en blanco y negro. Durante diez minutos se ha olvidado de mi presencia y ha seguido contemplando la pantalla, absorto en la imagen de Gary Cooper deambulando por aquellas calles polvorientas hasta que, de repente, ha regresado
-Ese está solo ante el peligro, igual que yo
Y ha vuelto a su locuacidad de siempre. Me ha contado el tipo de cáncer que tiene. Que no sentía dolor, me decía. Y que lo único que quería es preguntarle al médico de cuánto tiempo disponía aún. Quería organizar las cuestiones económicas. Me ha costado mucho no borrar la sonrisa de mi cara y echarme a llorar sobre ese hombre que afronta la muerte con la misma dignidad con la que supo afrontar su vida. 
-Siembra trigo y recogerás pan- me decía. Se sabía afortunado, realmente querido. Me advertía que algunos tienen lo que se merecen. Y yo que no creo en esa justicia divina, no podía sino darle la razón al contemplar el estado en el que han quedado esas otras vidas que no supieron sembrar trigo. 
Le he preguntado por el año de su boda y es la primera vez desde que lo conozco que lo he visto dudar. Me ha contado que esa mañana había tenido un lapsus de memoria, no recordaba nada. Pero que había conseguido volver. Me he asomado por un instante al miedo en el fondo de su mirada. Se ha hecho el silencio de nuevo y yo he rezado para que no pierda la memoria, para que no pierda la palabra.
Me ha hecho reír con su humor de siempre: -estás sentada sobre mi nuevo cagódromo- y me ha hecho levantar la tapa de la silla sobre la que yo estaba. He disfrutado con su risa de niño. Le he prometido volver la semana próxima. 

No sé cuánto tiempo le queda aún. Quizá nadie lo sepa. Tengo la certeza de que a algunas personas la muerte siempre les llega demasiado pronto, aunque tengan 93 años. Pero él no morirá, será siempre en mi recuerdo Gary Cooper arrojando su insignia de sherif al suelo mientras desaparece en compañía de su esposa. Después, un rápido fundido en negro y la palabra Fin. O al menos, fin de la primera parte.


5 comentarios:

  1. Es que no sé por qué tenemos que morirnos, si cabemos todos...
    (Lo decía mi hijo cuando era pequeño)
    Y casi nunca viene bien ir al otro barrio, tengamos la edad que tengamos.
    ***
    Es fantástica la lucidez y el buen humor de ¿tu abuelo?
    Y si es tu abuelo, qué suerte tenerlo.
    ***
    Mi abuelo materno murió con 99 años. Tenía yo entonces 24 y siempre me decía que era una muy buena catedrática... Jejejeje

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  2. ¿Sabes qué, A.? Yo solo conocí a uno de mis abuelos, pero no llevaba su sangre. Pese a todo, los vínculos que nos unieron han demostrado ser más fuertes que los de la sangre. Mi abuelo M. murió siendo yo adolescente. Sólo siento no haber sido más consciente de que un día podía desaparecer con todas sus historias, con todo su legado.
    Por eso, porque ya no tengo abuelo, el tío M., es como un abuelo adoptivo. Y ahora sí, intento arañar cada una de sus palabras.
    ***
    ¡Qué gracioso tu abuelo! Auguró muy bien lo que serías, ja,ja

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  3. A todos los hermanos y primos nos "subía" en un escalafón que se imaginaba... Y sí, era muy divertido, todo un personaje. Cientos de historias y mucho vivido. Fue masón, socialista, concejal durante la República en el Ayuntamiento de Ceuta, adelantado a su tiempo, millonario y en la ruina...
    ***
    Lo de la sangre creo que es pura anécdota. El roce, las vivencias comunes compartidas, el cariño... hacen la relación.
    ***
    Hoy muchos niños tienen más de cuatro abuelos y a veces todos "ejercen". Una sobrina llegó a tener seis a la vez, y todos la mimaban y la consideraban su nieta preferida. Ahora tiene un séptimo abuelo. Y todavía le quedan cuatro...

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  4. Creo que en toda familia debería haber alguien encargado de escribir esas historias para que el tiempo no las borre, para que el olvido no las devore. Esas historias son siempre el germen de la buena literatura.

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  5. CARMEN, EL GERMEN DE TODA NUESTRA VIDA, Y NUESTRA ESENCIA, ESTA EN ESAS PALABRAS QUE NOS DICEN Y NO ESCUCHAMOS, NUESTROS MAYORES, O LO HACEMOS CUANDO YA SOMOS NOSOTROS LOS MAYORES.

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