"La ausente
mirada de una diosa sin cielo"
Víctor Botas
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| Ada Breedveld |
Imitaba con denodado esfuerzo todo lo que veía hacer a las otras mujeres: se levantaba a las siete; planchaba sus sueños; preparaba el desayuno a su hijos; lavaba las palabras del día; vestía a los niños; trenzaba los miedos; cumplía con sus ocho horas de trabajo; se aprendía los poemas de memoria; pagaba puntualmente la contribución; archivaba con celo sus amores; iba al gimnasio tres días a la semana; ejercitaba la memoria con los que ya no están; trataba de sonreír al menos 1000 veces al día. Pero, en el fondo, se sabía tocada de una silenciosa y temible enfermedad: una enfermedad endémica, letal, altamente contagiosa que ella trataba inútilmente de ocultar tras esa mirada ausente de diosa sin cielo.

Ayer te escribía desde la tableta y perdí un comentario sobre este microrrelato. Por eso hoy, esta mañana, vuelvo a escribir algo desde el ordenador.
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Me ha gustado todo: desde la cita de Víctor Botas, la ilustración genial de Ada, esa señora oronda que teje rodeada de ovejitas y pájaros en la rama de un árbol, hasta las vueltas en las palabras para describir con magia acciones cotidianas de una madre, las pinceladas de la responsabilidad como ciudadana, reflejar sutilmente una manera de ser, y el misterio final de la diosa sin cielo. ..
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Me ha encantado. Y me deja emocionada, con la piel de gallina.
Escribir nos acerca a veces a las claves de uno mismo
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Hoy leía en El País que el Ejército tramita la expulsión de un teniente por el contenido de una novela. Este hecho suscita un debate muy interesante: ¿puede castigarse a alguien por las opiniones vertidas a través de un personaje de ficción? Como siempre, muy interesantes los límites entre la realidad y la ficción.