A Gine y Almu, por coincidir en el camino de regreso
Santiago Delgado, Camafeos
Lanzamos los dados, salió rojo
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| Rodín |
Lanzamos los dados, salió rojo
un rojo tan intenso
que nos cegó la sangre
y perdimos la partida
inexpertas
y perdimos la partida
inexpertas
en las trampas del azar.
Nadie lo advirtió en nuestros rostros
Por eso nombramos a la muerte
sin rencor, sin miedo,
Nadie lo advirtió en nuestros rostros
solo nosotras
porque la suerte
reconoce siempre a sus iguales.
Por eso los vivos no pueden entender
que el camino
desemboque siempre en la palabra muerte
que no es posible dibujar un nombre
durante el destello breve de un recuerdo
sin saldar las cuentas con la vida.
Por eso los vivos no pueden entender
que el camino
desemboque siempre en la palabra muerte
que no es posible dibujar un nombre
durante el destello breve de un recuerdo
sin saldar las cuentas con la vida.
Por eso nombramos a la muerte
sin rencor, sin miedo,
con dolor a veces
que no intentamos ya disimular
con esa sabiduría
del que ha muerto tantas veces
que conoce ya el camino de regreso .
que conoce ya el camino de regreso .

Será por eso, "porque la suerte siempre reconoce a sus iguales", por lo que a veces, teneros cerca, que intercambiemos un gesto, un aliento, una complicidad, supone tanto para mí. Me iré llena, chicas, sabedlo. Un abrazo fuerte, compañeras del alma; muy especialmente a ti, Gine, en este día. Carmen, desde que te conozco, creo que soy mejor.
ResponderEliminarSiempre recordaremos estos meses en los que volvimos a hablar de cine, de libros, de música... En los que compartimos nuestros blog de fotografía y todo aquello que nos hacía llegar al aula cargadas de vida.
ResponderEliminarAlgunas personas son un auténtico regalo, la oportunidad de mirarnos en un espejo que nos devuelve nuestra imagen mejorada.
Le agradezco mucho a Santiago Delgado que me regalara un ejemplar de su último libro "Camafeos" y que tuviera el detalle de dedicármela.
ResponderEliminarGracias por todo... Me encantó nuestro ratito de charla junto a las flores amarillas, a la sombra dulce de la sobremesa. Y todo. ¡Qué rica la ensaladilla de tu madre! Y el cochinillo, el arroz, las tartas... Es un privilegio estar ahí con vosotros, con tantos amigos, disfrutando.
ResponderEliminar***
La cita, la escultura, tu poema... Guay!
Conocer el camino de regreso, me emociona esa idea final
Gracias a vosotros por estar. Cumplir un año más es siempre un regalo. Tener como testigos a tantos amigos, una suerte. Celebrar la vida intensamente y ser testigo de ello, nuestro mayor aprendizaje.
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