"Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal"
Gen. 19, 26
Se había tropezado con algunas estatuas de sal a lo largo del camino. Hacía tiempo que al pasar junto a ellas apretaba el paso y se alejaba con fingida indiferencia. Luego venían las horas en las que su mirada se ensombrecía, aquejada por las imágenes de aquel tiempo en el que también ella fue estatua. Y aunque había aprendido a continuar sin volver la vista atrás, el olor de la sal le impedía disimular su paso vacilante, sacudido siempre por "el recuerdo de un olvido"

No hay comentarios:
Publicar un comentario