miércoles, 12 de febrero de 2014

MICRORRELATO




Para Aurora

Tarde aprendimos que las palabras son siempre peligrosas y que hasta detrás de las frases más inocentes se esconde a veces la sentencia de nuestra condena. Aún recuerdo la ocurrencia del "tu cara me suena" y cómo yo, jugando a hacerme la tímida, te dije muy flojito: "-claro, trabajo en televisión"-. Reímos con las ganas con las que solo se puede reír a los veinte cuando el futuro aún no existe. Y fuimos poco a poco tirando del hilo, poco a poco, sin saber parar a tiempo, sin comprender lo que tarde aprendimos al dejar resbalar el último cabo, deshechos para siempre.


2 comentarios:

  1. Trágico me ha salido el microrrelato. Pero, ahí va, es todo tuyo.
    Prometo intentar alguna otra variación más optimista

    ResponderEliminar