Que, aunque no querían reconocerlo, en el fondo, 40 años más tarde, seguían hablando de lo mismo cuando, orgullosos, lo primero que mostraban ante la cara de estupefacción de los amigos era el tamaño de la flamante tele nueva en la que verían el mundial.

Jejejejeje!
ResponderEliminarMis nietos están emocionados esperando los partidos... Dentro de cuarenta años, seguirán con la misma ilusión. Estoy segura.
Mira que yo creo, Aurora, que tras esa velada competición entre hombres por ver quien tiene la tele más grande esconden mucho. Esa es mi nueva teoría de los hombres y las teles, ja, ja
ResponderEliminarJejejeje!
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