martes, 25 de febrero de 2014

LOS MARTES AL SOL






"Azul, líneas en el mar
qué profundo y sin domar...
ya acaricia una verdad"

Ketama, "Se dejaba llevar"





Sé que escribo esto para mí misma. Quizá estas palabras no sean más que una botella lanzada a mi propio mar con la esperanza de recuperarlas un día. Voy a escribirlo muy despacio: hoy-he-sido-muy-feliz.

Después de la hora de piscina y con el agua más fría que de costumbre, he deseado sol, mucho sol... Tras ponerme de acuerdo conmigo misma y, después de unos minutos de indecisión, he decidido, finalmente, pasear por el Mar Menor. En el año 2000 pasé allí uno de los inviernos más duros que recuerdo. 

Y, de repente, han pasado 14 años y estoy frente a aquel mismo mar, pero soy otra. Y esta otra que soy, me gusta. Me siento tan cómoda en mi propia piel. Quizá sea este tiempo tan generoso. Quizá sean las endorfinas del deporte. Quizá sea que hace ya más de un año. Quizá no sea más que la propia conciencia de mi provisionalidad, la certidumbre de que este es un tiempo prestado lo que da una nueva dimensión a mi vida. Casi me asusta decirlo, pero, a ratos, soy feliz con la misma intensidad con la que he sufrido. Estas ganas de seguir dándole bocados a la vida bien valen el precio que he pagado.  

Puede que el próximo día no sea martes y puede que  no haya sol, pero seguro que habrá otro en el que muy lento y muy bajito me volveré a decir a mí misma: hoy-he-sido-muy-feliz.



4 comentarios:

  1. ¿No eran ' Los lunes al sol ' ? Jaja ... A ti lo mismo te da un día que otro para disfrutarlo y ¡cómo se disfruta cuando el alma está tranquila! Qué disfrutes tantos y tantos momentos y días ...y años ... que aún te quedan por vivir.

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    1. Realmente no olvidaré esta forma de estrenar mi nueva década.
      Estos días de febrero serán siempre un lugar para el recuerdo.
      Gracias por formar parte de ellos.

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  2. Es tan contagioso cómo cuentas tu "sa-bo-re-o" del momento feliz, que me han entrado ganas enormes de pasear al solecico de invierno.
    ***
    Habrá muchos, muchos momentos en que dirás bajito "he sido muy feliz"; y otros miles que lo dirás a voz en grito, solo con los ojos y la sonrisa.

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    1. No se lo digas a nadie, pero tengo los dedos cruzados para que no se rompa la magia de este renacer.

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