jueves, 3 de abril de 2014

SALTAR


"Estoy desnudo ante el agua inmóvil. He dejado mi ropa en el silencio de las últimas ramas.
Esto era el destino:
llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua"

Antonio Gamoneda






Ya está hecho. No hay marcha atrás. He pronunciado las palabras mágicas. Me voy. Siento el vértigo de saber que he llegado al borde: al borde de la enfermedad, al borde de la que he sido, al borde del paisaje conocido hasta ahora. Por eso me voy. 

He comenzado por el trabajo. Después vendrá la casa. Creo que con eso será suficiente. No será preciso cambiar de ciudad, ni de amante, ni de apellido. Se trata solo de volver a sentir el peso de mis pies sobre el suelo. Salir de esta ingravidez en la que dormito desde hace meses. Estar viva, finalmente, era esto: improvisar, cambiar, moverse... No ser nunca blanco fijo de la nostalgia, el desánimo o la apatía. ¡Vivir! Cruzar los dedos y... saltar.



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