sábado, 26 de abril de 2014

LA SOLEDAD DE LOS ELEFANTES


A Jorge, por mitigar en la distancia la soledad de los elefantes.




Plato Varekamp "A selva"



"Uno siempre está solo
pero
a veces
está más solo"

Idea Villariño

No he devorado mi elefante, lo confieso. Los elefantes empiezan a invadirme. Se multiplican, me asedian, me interrogan, me aíslan, me definen... Aquí estamos mis elefantes y yo en un espacio en el que parece que no queda sitio para nadie más. Estoy en la cueva. Admito pocas visitas, tres a lo sumo cuatro personas. Sé que no es fácil compartir este tiempo conmigo. Intento con todas mis fuerzas regresar a mí misma, a la que fui antes de que el cáncer borrara los perfiles que me delimitan. Sé que de esa forma no es posible. Hay que inventar nuevas fórmulas. Me guían solo los ojos de la fe. Ciegamente seguimos creyendo en que existe la amistad y existe el amor, aunque ahora no seamos capaces de verlo, aunque ahora no seamos capaces de sentirlo. 

Y, mientras tanto, para mitigar la soledad, sigo escribiendo. Sé que como dice mi madre, ya no se entienden los textos. Se trata del pudor, que veces me asalta y me obliga a esconderme detrás de relatos en los que resulte difícil deslindar mis verdades y mis mentiras. Quizá sea tan solo que no encuentro otro lenguaje más racional para seguir comunicando a gritos lo que siento. Por eso, os agradezco vuestra presencia silenciosa. Os agradezco el esfuerzo de seguir leyendo este blog que a veces parece alejarse bastante en la forma del propósito con el que nació. Cuando me entran las ganas de tirar la toalla y dejar de escribir, siempre me digo a mí misma: unos meses más, al menos hasta llegar a 22. Y cuando todo esto acabe, siempre sabré que, una vez más, me habré reinventado gracias a las palabras y a cada uno de los que silenciosamente habéis servido de justificación para cada una de ellas. 



4 comentarios:

  1. Me encanta el plato, y los azules. Y veo dentro muchos comensales camuflados entre las palmeras y el boscaje.
    ***
    Quizá el lector no entienda del todo los secretos de tu escritura y le falten claves, experiencias compartidas, recuerdos comunes, nombres, datos. Incluso, si es un lector cercano, muy cercano, que sabe muchas cosas de ti, (una madre, una hermana, una amiga, un amor...) intente acercarse a tus textos para comprender tu alma y tus sentimientos, para buscar tu verdad íntima sin camuflajes, para quererte mejor.
    Pero creo también que la lectura de estos micro-relatos y reflexiones es caleidoscópica, múltiple, vital, profunda, apasionada... Son textos llenos de vida, tu realidad verdadera, inventada, reinventada, interpretada o como sea, da igual . Son textos hermosos, palpitantes, que llegan a los sentimientos de cualquier lector, que los hace suyos y se puede identificar con ellos. Pueden tener una intención primera terapéutica, un origen doloroso, un arreglar las “cuentas” contigo misma… Pero en cualquier caso, hay una voluntad de escritura, un deseo de comunicar, un tiempo placentero (espero que sí) en la construcción del texto, en la creación, en la búsqueda de la cita, de la imagen, en la elección del momento seleccionado, en la soledad inevitable del que escribe (o del que lee). Es tu tiempo. Tú.
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    ¿Qué escritor no arrastra detrás de sus poemas, de sus novelas, de sus ensayos… toda su vida?
    No puedes terminar de escribir en una fecha concreta, no. Olvida los 22 meses. Puedes cerrar unas páginas y abrir otras. Pero no puedes dejar de escribir. Ni abandonar a tus lectores silenciosos o habladores, como yo.
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    Tengo que preguntártelo, aunque creo que sé la respuesta: ¿no te ha gustado escribir desde siempre? ¿Desde mucho antes de que tu apacible línea vital sufriese los cataclismos inesperados y dolorosos que te han hecho crecer de otra forma?
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    Aunque el lunes no trabaje esta tarde de domingo me invade la sensación del final de las vacaciones. Es curioso, jejeje, como al que le pica el dedo del pie que le han amputado. (Puedo tener humor cercano al negro)

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  2. Escribí una nota al pie de página que no ha salido: decía que da igual literariamente que no se entiendan todas las claves.

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  3. ¡Qué bien intuyes mis razones, Aurora! ¡Qué bien las explicas!
    ¿Sabes qué? Quizás ayer -hoy me doy cuenta al leerte- no estaba sino pidiendo permiso. Empecé a escribir en este blog con un sentido terapéutico, con una finalidad catártica.Y aunque nunca conseguí plegarme a la realidad que la enfermedad imponía tal y como leía en otros blogs, esta era su razón de ser primera. Pero desde hace unos meses, me siento como el niño que, de repente, un día gira el caleidoscopio y descubre otro mundo. Me enfrento por primera vez de forma consciente a esa voluntad de escritura y a esa búsqueda de nuevas vías de expresión. Y por eso necesitaba que me concedierais el permiso para seguir explorando, para seguir compartiendo con vosotros desde esta otra orilla desde la que me encuentro.
    Y como todos mis lectores convienen en sentirse perfectamente representados en tu voz, me siento profundamente agradecida por este permiso anticipado.
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    Esta mañana leía la correspondencia entre Alejandra Pizarnik y su sicoanalista y me acordé de ti y de nuestros comentarios en el blog. Pensé que quizá esta sea la nueva forma que adoptan las cartas, dotadas de mayor inmediatez, enriquecidas porque nacen desde el principio en un ámbito que trasciende lo puramente privado.
    Te agradezco mucho tu voz, que me permite el juego de la correspondencia.
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    Mañana yo tampoco trabajo y me invade la sensación de que ya es el momento de volver. Me queda un mayo lleno de visitas médicas, pero, ¿sabes qué?, cuando a final de mes vaya de nuevo a ver al inspector, iré pintada y con tacones y le diré que sí, que, ahora sí, me encuentro fenomenal.

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  4. Es duro y solitario el camino de la escritura. Pero qué felicidad recorrerlo, qué apasionante. No lo dejes nunca. Es tuyo.
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    ¿Qué puedo decir de tus palabras? Ufauhahahahahah!!!
    (Resoplo)
    Qué honor y responsabilidad ser la voz de otros lectores. En realidad soy una atrevida que no reprimo mis ganas de contestarte, de comentar lo que me sugiere la lectura, de decir que me gustan mucho tus textos, que me lo paso muy bien contigo...
    Gracias por compartir este BLOG y por permitir que mis palabras estén aquí.
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    Ay, Alejandra Pizarnik! Es una escritora que tengo pendiente, tan fascinante su literatura y tan complicada su vida, sus problemas del habla, su eterna adolescencia, sus conflictos. No la he leído a fondo todavía. No sé si sabré entenderla, si mi ánimo estará preparado.
    Cuando los alumnos de 2º de Bachillerato tenían que estudiar el panorama de la narrativa hispanoamericana, la incluía en la nómina de autores, a pesar de su perfil poético. Y el grupo que la "investigaba" para exponer lo aprendido ante los demás quedaba impresionado ante su escritura y su vida.
    Me interesa la correspondencia con su sicoanalista. (Me encanta leer cartas de escritores). Ya me darás la referencia.
    ***
    Sé que estás guapísima. El inspector se quedará turulato...

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