miércoles, 2 de abril de 2014

MONSTRUOS


"Empezar de nuevo
volver a la niñez
a las primeras clases de anatomía
reconocer el cuerpo
renombrar el vacío
sentir que la melancolía y el dolor
se esfuman y quedan los órganos
y las venas
volver a empezar
volver al cuerpo
estudiar anatomía para reconocerte
y sentirte otra

volver a empezar el viaje
con un mapa lleno de lugares
y nombres que jamás escuchaste
asistir atónita a la belleza
de los procesos
a la poesía del cáncer

porque la tiene
la rebeldía contra la muerte
la lucha por dominar el mapa de un territorio
el mal que sólo quiere sobrevivir
cambiar su historia

el mal que cambia la tuya
y aquí estás inyectada de venenos y drogas
pintando el nuevo mapa de tu existencia

tu cuerpo
tu interior, antes abismo,
ahora campo de batalla
extenso territorio con miles de caminos
que siempre llegan al corazón

corazón que no dejó nunca de amar
corazón que no cambia
inyectado por el amante
que está cerca
compartiendo la extrañeza
de esta nueva vida"

anagavieraenocasionesescribe.blogspot.com.es


Pablo Picasso,"Guernica"


Me pides que te hable de mis monstruos. Y yo accedo obediente. Pero no sé si soportarás la imagen deformada de mis peores pesadillas. No sé si te taparás los oídos y cerrarás los ojos, incapaz de acallar la furia desatada de mis temores. Quizá te resulte inaceptable ver desfilar la imagen esperpéntica que me asalta de madrugada de mi pecho ensangrentado en busca de su dueña. El rostro vigilante de mis muertos, y las voces de sus infinitas plegarias. El monstruo de diez cabezas en el que se ha convertido mi temor a volver a enfermar. Quizá esta estética de lo feo te produzca aversión en estos tiempos que vivimos en los que otros nos imponen una felicidad edulcorada, sin tiempo apenas para el duelo, sin posibilidad de nombrar nuestros fantasmas. Quizás hasta te aterre esta falta de pudor.

Pero, ya ves, vivir supone siempre un acto de valentía. Después de todo, sobrevivir entraña siempre una lucidez extrema, un ejercicio de sinceridad con el que mantener a raya nuestros monstruos. No te engañes: no es gratuito el gesto altivo de mi rostro, ni el optimismo del que presumo, ni la cordura en la que me asiento, ni las ganas de vivir. La vida impone siempre sus tributos. Pero es generosa con quien sabe pagarlos a tiempo y sin temor.



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