Un cambio en el estado de la psique produce un cambio en la estructura del cuerpo, y a la inversa, un cambio en la estructura del cuerpo produce un cambio en la estructura de la psique.
Aristóteles (384-322 a. C.)
Abordar este delicado tema, implica adoptar una actitud de suma prudencia y cierta desconfianza, si cabe, dada la elevada dosis de literatura, no siempre científica, que rodea el tema. Mucho más, en un caso como el mío, donde los propios acontecimientos biográficos podrían sustentar ideas tan protectoras como que la pérdida del cónyuge podría estar vinculada con un mayor riesgo de padecer la enfermedad, tal y como sostienen Friedman y Klein.
Dejaré, de momento, al margen, teorías más controvertidas como la que postula la existencia de determinados tipos de personalidad o patrones de conducta cuya presencia determina una mayor probabilidad de presentar enfermedades neoplásicas y un peor pronóstico en la evolución de algunos cánceres (personalidad tipo C). Me centraré, en cambio, en la influencia del estrés en la etiología del cáncer.
La idea de que el cáncer puede estar relacionada con el estrés es muy antigua. El tratado de Galeno sobre los tumores señala que las mujeres melancólicas eran más susceptibles de padecer cáncer que otras mujeres. Walses llamaba la atención sobre la influencia de la miseria mental, los reveses bruscos de la fortuna y los abatimientos habituales del humor sobre la disposición de la materia carcinomatosa. Otros estudios abordaban la separación matrimonial dando índices similares a los estados de duelo.Y hacia el final de siglo, otro médico inglés, Snow, revisaba a más de 250 pacientes y concluía que: "la pérdida de un pariente cercano era un factor importante en el desarrollo del cáncer de mama y útero".
La influencia del estrés en el organismo supone, pues, un debilitamiento del sistema inmunológico, que aunque no sea la causa primera del cáncer, constituye una circunstancia que predispone al crecimiento de células anormales. No obstante, nos enfrentamos al problema de que es imposible definir o cuantificar satisfactoriamente el estrés; de modo, que es preferible hablar de distintos tipos de estrés y sus consecuencias.
Lazarus ha sido un autor destacado en este tema; a partir de la década de los 60 investigó el estrés psicológico, acerca del cual sostuvo que la respuesta depende de la forma en que un individuo interpreta y evalúa, consciente o inconscientemente, el significado amenazante de un evento. Senk ha sugerido una distinción entre estrés crónico y agudo. El estrés agudo aumenta la incidencia de tumores espontáneos y puede producir inmunodepresión, mientras que el crónico tiene efectos contrarios, el individuo puede aprender a convivir con el estrés generando mecanismos de adaptación adecuados. Rosch, por su parte, sostiene que el estrés emocional en los seres humanos puede ejercer efectos más profundos que es estrés físico, como ha sido demostrado en los estudios realizados con pilotos de motos de carreras. También ha sido profusamente analizado el efecto del estrés sicosocial; así, Jenkins revela un incremento de mortalidad en aquellas áreas donde la pobreza, el hacinamiento, divorcio y familias fragmentadas eran prevalentes.
Todos estos datos nos llevan a aceptar que la multiplicidad de situaciones estresantes tiene una clara influencia en la génesis así como en el tratamiento del cáncer. Sin embargo, no todas las personas que han estado expuestas a estimulaciones carcinógenas durante un tiempo e intensidad similares contraen cáncer, solo algunas de ellas lo hacen. Esto corrobora que el cáncer es un fenómeno multicausal, que requiere de la interacción de varios factores en una compleja y desconocida combinación.
Pero, y dejo este factor para el final porque a mi juicio constituye la clave del tema, la conclusión a la que llegan los estudios actuales coincide en que la relación más significativa entre estrés y cáncer parece ser la incapacidad de superar eficazmente los conflictos, y no la exposición de los estresores per se. En este sentido, los experimentos realizados con ratas llegaron a un hallazgo significativo para pensar en un "componente psicológico : ratas sujetas a un schock eléctrico, impredecible e incontrolable, presentaban inmunodepresión; en cambio, el mismo estresor pero con posibilidad de controlarlo escapando, no mostró evidencias de inmunosupresión. Lo que permite plantear una correlación entre la conducta de afrontamiento y la respuesta inmune.
Estamos vivos, pues. Inevitable es por tanto estar sometidos a situaciones estresantes; ¿cuántas con suerte tendremos que afrontar a lo largo de nuestra vida? Dicen los expertos que, al menos tres: imposible eludir la muerte de los padres, las separaciones afectivas, algún tipo de pérdida... Esto es vivir. Pero, he de reconocer que, en este momento, me parece que la intensidad de mi vida bien vale el justo precio que he pagado. Me siento realmente agradecida por este nuevo día.
"Vivir, crecer, expuestos al amor
expuestos al llanto, a la nostalgia,
a la risa y al dolor.
Dispuestos para cada instante
que amamos la vida"
Manolo García
"Vivir, crecer, expuestos al amor
expuestos al llanto, a la nostalgia,
a la risa y al dolor.
Dispuestos para cada instante
que amamos la vida"
Manolo García

Va terminando este día diecinueve de febrero del dos mil trece que ha sido gris y único. Irrepetible. ¡Cómo olía a tierra mojada! ¿Has podido sentir el olor de la lluvia?
ResponderEliminarLeo lo mucho que has investigado. Todo se quiere explicar, razonar, justificar, documentar... ¡Y tantas cosas son indescifrables!
Si pudiéramos comprender una sola flor sabríamos quiénes somos y qué es el mundo, dijo J.L. Borges, creo.
No es tu culpa. Ni tu intensidad, ni tus fantásticas respuestas a lo que te ha ido llegando.
Y vuelvo a Borges, que esta mañana lo explicaban dos alumnos a los demás de la clase: "El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados. Los actos de los hombres no merecen tanto".
Esta mañana tocó la campana a las 15,10 y estos alumnos de 2º de bachillerato no se movieron de la silla hasta terminar de oír "El libro de arena" que leía uno de ellos.
***
Hoy hemos forrado de negro todos los cuadros y creaciones artísticas del instituto. Te lo habrá contado C.
***
Un beso de buenas noches.
El olor a lluvia... Borges... Ayer, curiosamente, me acompañó todo el día en la cama un tomo de las poesías completas de Borges al que le tengo mucho aprecio. Cuando intento explicar el mundo y no lo entiendo, como tú muy bien intuyes, siempre acudo a él. Y la rabia, la conmiseración o la derrota, se visten de dignidad:
ResponderEliminar"No te rindas. La ergástula es oscura,
la firme trama es incesante hierro,
pero en algún recodo de tu encierro
puede haber un descuido, una hendidura.
El camino es fatal como la flecha
pero en las grietas está Dios, que acecha"
"Para una versión del I King"