-Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
-Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar - dijo el Gato.
-No me importa mucho el sitio... -dijo Alicia.
-Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes - dijo el Gato.
- ... siempre que llegue a alguna parte - añadió Alicia como explicación.
- ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte - aseguró el Gato -, si caminas lo suficiente!
Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas
Cada día entablas combates mortales con personajes escapados de tus cuentos. Me dicen que dudas de los atajos que te proponen los lobos. Que nunca pruebas las manzanas de las brujas por si están envenenadas. Que te camuflas con perfume para que ningún ogro te descubra. Que te enfrentas con dragones de otros reinos. Y que rompes los espejos de las madrastras que abandonan a sus hijas en el bosque.
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| Eva Calonder |
También sé que ya no te tragas que el beso del príncipe reviva a Blancanieves en su ataúd de cristal. Ni que las lágrimas de Rapunzel sanen la ceguera del príncipe provocada por el hechizo de una bruja. Ni que Bella acabe por enamorarse de bestia. Sé que desconfías de las hadas, aunque se hagan llamar Campanilla. Y que, como Alicia, a veces, te sientes tan pequeña que temes ahogarte en el propio charco de tus lágrimas.
Quizá sin tu saberlo, estos sean los últimos sueños de tu niñez. Despertarás del sueño. Pero te quedarán palabras escuchadas desde la cuna con las que levantar torres altísimas sobre las que encaramarte para contemplar, al fin, el mundo.
"En caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte ,
a encenderte los labios con su beso de amor!"
Rubén Darío, "Sonatina"

No se termina nunca la niñez.
ResponderEliminarVa contigo.
Y todos esos cuentos forman parte de la educación sentimental o vital.
***
Ay, la Sonatina. ¡Cómo me gusta la música de ese poema!
Creo que todos, de adultos, conservamos un trozo del niño que un día fuimos. Cuidarlo y protegerlo en su fragilidad es una hermosa tarea.
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